Esta vida me ha dado muchos malos momentos, muchos quebraderos de cabeza, muchos llantos. Sobretodo en los últimos años. He perdido mi sur, he perdido mis amigos, he perdido compañeros de viaje y el propio viaje en si. He perdido años de codos enrojecidos y ampollas en los dedos. He perdido años de tacones en las manos a las 6 de la mañana y mañanas a oscuras bajo las sábanas. He perdido años de música a todo volumen en el baño y cepillo a modo de micro. He perdido años de pelazo al viento incrustado de sal y afetersun en hombros pellejosos y nariz atomatada. He perdido años de tiendas de campaña comidas por mosquitos y cruceros con compañeros borrachos y amigas ligonas. He perdido años de tuppers con las lentejas de mamá, de volver a casa sólo para lavar la ropa y de alquileres con gente rara.
He perdido muchas cosas. Lo he perdido todo. He perdido todo lo que una chica de mi edad podía perder. Pero cuando pierdes hasta el punto de no tener nada, sólo puedes empezar a ganar.
He ganado mi norte. He ganado un montón de viajes en avión. Vistas VIP de este mundo que no para quieto ni un minuto. He ganado un idioma nuevo "que m'agrada molt". He ganado comida de restaurant cuatro estrellas michelin todos los domingos durante medio año. He ganado un padre, algo canoso y barrigón pero, que leches, un padre. He ganado una madre con poco instinto maternal pero más madre que ninguna. He ganado un hermano adolescente enfurruñado con el mundo y una hermana pequeña más madura que nunca. He ganado un espejo en mi cuarto mejor que el de la madrastra de Blancanieves (de venta en Barcelona). He ganado más de 50 cartas...y el cartero, que está en proceso . He ganado, sobretodo, esa ironía que tanto me gusta y capacidad de reírme de las cosas.
He ganado experiencia como guía turística y facilidad para desenvolverme bien en ambientes que no conozco. He ganado un hogar, un acento, un río sevillano y unas playas gaditanas. He ganado positividad y buen rollo.
He ganado aquellas cosas que tenía y no sabía que eran mías, y he ganado cosas nuevas que no sabía que existían.
He ganado a una colombiana con acento catalán, a la nueva y grandísima Carmen de España, a una treintañera que comprende y comparte mi sarcasmo sin invadir mi espacio y, como no, a mi querida y linda p..mudita

Siempre se gana algo incluso en la batalla más devastadora. Por eso nunca me arrepiento de nada.