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“Que la comida sea tu alimento y el alimento tu mejor medicina” Hipócrates

martes, 27 de noviembre de 2012

Mi historia: I'm a bulmic and a cutter.


Cuando tenía 12 años pesaba 82kg. Los niños en el colegio me daban de lado por mi peso, siempre pertenecí al grupo de las niñas marginadas, pero yo no sabía que era por mi peso. En realidad, no me di cuenta de que estaba gorda hasta poco después,cuando mi padre me dijo que necesitaba ponerme a dieta y hacer ejercicio.Me inculcó su insana obsesión por el ejercicio escesivo. Me premiaba si comía poco y llevaba un control exhaustivo de mis comidas.
Perdí 14kg en 9 meses.Todo el mundo me decía que estaba más guapa, así que continué. Empecé a esconder la comida y a disimular que no comía. Me gustaba que los demas pensaran que mi cambio físico se debía al estallido final de mi adolescencia, un proceso natural que estaba en mis genes y nada tenía que ver con esfuerzo y sacrificio.
A los 15 años pesaba ya 54kg con 1.66m. Me empezaba a ver bien. Comencé a salir con un chico que, hasta los 17, me hizo sentir menospreciada. Quizás me obsesioné demasiado con las chicas a las que miraba, el caso es que sentí que tenía que cambiar para estar a su nivel. Por aquella época el hambre era algo degradante, no podía mostrar sensación de hambre o apetito ante los demás. Las señoritas no comen en público ni muestran sus necesidades vitales, pensaba. Así que comía a escondidas, picoteaba algo por la noche o cuando no había nadie en casa. Poco a poco, esa manía se fue transformando en atracones, cada vez más frecuentes y de mayor cantidad.
Engordé, como era de esperar. Todo a mi alrededor se desmoronaba: mi figura, mis estudios, la relación con mi novio...
Aprendí a vomitar.
Desde entonces mi peso ha fluctuado desde los 54kg a los 68kg. Ahora mismo peso 62-63kg. A veces como normal, a veces como poco, a veces me atraco, a veces vomito y otras veces, tomo pastillas adelgazantes.
Siento que no valgo para nada más que para comer. No tengo ilusiones. Me siento una carga para mi familia. Ya todos estan hartos de mi problema y no me escuchan ni me ayudan como antes. Me siento sola, triste e incomprendida.
No quiero vivir, para mi esto es un sufrimiento constante, pero tampoco sería capaz de suicidarme. Lo intenté en alguna ocasión y siempre me arrepiento justo en el momento de saltar.
Mátenme, por favor.
Me llamo Daniela Ortiz Velazquez, tengo 19 años. Y soy bulímica y me autolesiono.

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