La situación en mi casa es insostenible. Mi madre no para de gritar y dar portazos. No para de decir palabrotas e insultar. Mis hermanos gritan y ella grita aún más. Esto es una casa de locos. Me da bastante miedo. A veces, tengo la sensación de que los golpes van a acabar en algo peor. Yo me quedo en mi cuarto, escuchando y sin saber muy bien qué hacer.
Soy consciente de que la mayor parte del mal humor de mi madre lo provoco yo, por eso no quiero ir y meterme donde no me llaman. Me da miedo de que en vez de calmar los humos, lo que haga sea empeorar la situación aún más.
Soy consciente de que la mayor parte del mal humor de mi madre lo provoco yo, por eso no quiero ir y meterme donde no me llaman. Me da miedo de que en vez de calmar los humos, lo que haga sea empeorar la situación aún más.
“Ya está bien, hombre, ya está bien” “Con la cara hasta el suelo, coño.” “A pisotear te vas tú a tu puto padre” “Que bastante tiempo he sido una esclava, eh” “Será idiota” “Ya no puedo más” “Que algún día me da un infarto y a ver qué hacéis vosotros” “Que me muero, eh, que me muero” …. Son algunas de las frases que estoy escuchando ahora mismo desde mi cuarto.
Esta mañana entró en mi habitación de mal humor, gritándome que me pusiera a hacer algo y que saliese de la cama. Ni un “buenos días”, aquí esas palabras no se han pronunciado nunca. Estaba tomándome la media mañana (una manzana) y tenía una servilleta en la otra mano. Me quitó la servilleta de la mano con cara de asco, y me dijo: “¿esto qué es? Aquí no se come, que aún no aprendes. A ver si aprendemos a comer normal, que eres una cerda que no para de hacer guarrerías. Y sal de la cama y ponte a estudiar, ¿o vas a dejar los estudios? Dime, ¿vas a trabajar o vas a ponerte a mendigar por la calle? Porque yo ya no te doy más oportunidades, que si tú no sales de aquí es porque no te da la gana, y punto. Y porque quieres hacer guarrerías y comer como una cerda. Levántate y haz la cama”. Salió del cuarto y dejó la puerta de par en par. Yo le dije: “cierra la puerta, que estaba cerrada”, a lo que ella me contestó, con odio: “levántate tú y la cierras, que te viene bien moverte un poco”.
Automáticamente después me sentí fatal. Me entraron ganas de pegarme, cortarme, dejar de respirar. Es entonces cuando me pregunto ¿qué sentido tiene seguir viviendo?
Automáticamente después me sentí fatal. Me entraron ganas de pegarme, cortarme, dejar de respirar. Es entonces cuando me pregunto ¿qué sentido tiene seguir viviendo?
Entiendo que esté harta de la situación y entiendo que, a veces, un toque de atención me venga bien para que me espabile y ponga de mi parte… pero hay formas y formas de decirlo. Y eso no fue un mero toque de atención. Eso iba con odio. Lo único que consiguió fue ponerme peor. Pensé: “total, si ya hasta mi madre me ve gorda, qué más da, de perdidos al río…”. ¿Cómo voy a relacionarme con nadie siendo como soy, una cerda?
Mi madre no me comprende ni hace por comprenderme. En esta casa no hay comunicación. Cada uno va a su bola. No nos preocupamos por cómo estará el otro, ni por cómo se sentirá. Aquí solo se preocupan de si comes bien y si no te falta de nada. Pero el tema sentimental no se toca. Nunca se habla de eso, es un tema tabú. Mi madre no habla de lo que le ocurre con nosotros y nosotros no hablamos de lo que nos ocurre con mi madre. Es y ha sido así siempre. Después se queja de que no tenemos confianza con ella, pero es ella la primera que, con su actitud, no nos enseña que la familia tenemos que comunicarnos y decir lo que pensamos. Siempre nos ha tratado como niños pequeños, se ha negado a admitir que crecemos y que no sólo tenemos necesidades materiales.
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| Tengo un corte por cada grito, cara de decepción e insulto de mi madre. |
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Qué duro tía... Sé lo que sientes, yo también soy bulímica como tú, pero te aseguro que peor que el odio es la indiferencia. Puedo adelgazar 20 kilos y volver a ganarlos en el mismo año que mi madre solo parece darse cuenta cuando los pierdo, y en realidad estoy mil veces más jodidísima cuando los gano. Ánimo, no dejes que tu madre te pise, supongo que será muy duro. Tú tampoco estás sola, cómo me gustaría conocerte en persona pues leí hace poco otra entrada tuya y nos parecemos mucho... Un beso preciosa
ResponderEliminarUf... sí, la mayoría de nosotras, por desgracia, tenemos una situación parecida. Es una pena que estemos tan solas en el día a día cuando hay gente por ahí que nos entiende tanto... Ojalá nos conociésemos, ojalá...
ResponderEliminarGracias, y ánimo a ti también, preciosa :)