Música

“Que la comida sea tu alimento y el alimento tu mejor medicina” Hipócrates

jueves, 19 de junio de 2014

Adiós Daniela.

Esta vez sí que sí.
No cierro el blog pero lo abandono. No lo cierro porque sería enterrar muchos escritos llenos de sentimientos. Escritos hermosos, ya cuenten situaciones al borde del suicidio ya expresen ilusión y esperanza. Escritos que me han salvado de mi misma y que definen la persona que soy ahora.
En este blog guardo una obra de gran valor literal y emocional. Gracias a todos los que me habéis leído en estos dos años. Y muchísimas gracias a los que habéis llegado a formar parte de mi vida real, a los que os habéis preocupado por mí más allá de la pantalla, a los que en algún momento me animasteis e impedisteis que cometiera alguna locura. Mil gracias a los que me llamasteis preocupados cuando casi entro en coma.

Hoy no soy esa persona que era ni pienso serlo nunca más.

Quizás algún día termine de curarme del todo y escriba ese libro que tantas veces he dicho que me gustaría escribir, pero mientras tanto, creo que os merecéis saber unas cuantas verdades:
-No volví tan bien de Barcelona como hice saber a todo el mundo. Es cierto que ya no tengo problemas con la comida, pero ese maldito trastorno de personalidad del que poco os he hablado me está volviendo loca y me va a atormentar toda la vida (hace tres días quise morir de nuevo).
-En tres meses empiezo mis estudios de nuevo y no, no haré Medicina. Voy a hacer Terapia Ocupacional en Málaga junto a una de las chicas que conocí por aquí (este blog ha cambiado mi vida, ya lo digo). Quiero dedicarme a ayudar a gente necesitada igual que mucha gente me ha ayudado a mi en algún momento.
-Antonio ya es historia pasada y nunca, nunca volveremos a estar justos. Aunque he de reconocer que siempre será el gran amor de mi vida (o el que más marcada me dejó).
-Mido 1'65 y no sé cuánto peso pero me da igual. Me gusta mi cuerpo aunque muchas veces diga que no (obviamente le haría algunos retoques... ¿pero qué mujer no lo haría?) Me pasaría el día desnuda en la cama sobandome a mi misma.
-Amo a mi familia a pesar de todo.

Y lo más importante de todo: NO ME LLAMO DANIELA.
SOY MARÍA.

MARÍA. ME LLAMO MARÍA.

Y a partir de hoy se acabó eso de Daniela.

Encantada y hasta siempre :)




















                                                                   





















lunes, 19 de mayo de 2014

Querer no está de moda.

Este texto no es mío, lo encontré por internet. Pero me gustó tanto que decidí compartirlo.
"Solemos caer en el error de obsesionarnos con el pasado y dar vueltas una y otra vez a lo que hicimos mal y, todavía más, a lo que nos hicieron peor. Y me resulta triste. Hay tantas formas de querer en presente y malgastamos el tiempo, invirtiéndolo en intentar cambiar eventos inamovibles y añorar situaciones que ya fueron escritas hace mucho. La mayoría de las personas tienes la grandísima suerte de conocer y compartir grandes momentos en este mismo instante con padres, hermanos, abuelos, tíos, primos, amigos y, cómo no, másqueamigos. Sin embargo, nos dedicamos a lamentarnos por cómo quisimos en un pasado y en pensar en qué habría sucedido si la suerte nos hubiese sonreído de otra manera, si la música hubiese sonado a otro ritmo, o si nos hubiesen dado una mano mejor con algún que otro as.
¿Por qué tanta obsesión con algo tan remoto como el pasado si ya está lejos?
Yo creo que la respuesta es sencilla: el presente da miedo.
Es retador. Es difícil. Te da en las narices. De golpe. Es ese muro gigante contra el que te chocas. El que requiere escalarlo y sudar para conseguir llegar al otro lado. Ese.
Pero lo que más caracteriza al presente es que es el momento en el que menos información tenemos a la hora de actuar y eso complica la situación en el momento de decidir.
¿Cuántas veces decimos “si en el momento lo hubiese sabido habría hecho las cosas de otra manera”? El pasado es fácil porque controlas la situación. Sabes todo de él. Del ahora en realidad no sabes nada. Las decisiones las tomamos en base a corazonadas y después tiramos los dados, cruzamos los dedos y esperamos que todo salga bien.
Y por eso es más fácil decir que quisiste a alguien, no que lo quieres ahora. Lo que pasa es que para querer, en presente, hoy, ahora, en este mismo instante y no otro, hay que ser valiente. Hay que echar toda la carne al asador y lamentablemente eso no está demasiado difundido. Según nos vamos haciendo más mayores aprendemos, a modo de coraza, a idealizar las relaciones y momentos pasados, en vez de valorar lo que tenemos en la actualidad. Algunos directamente cambian lo que en verdad significó y lo que sucedió, mezclando una extendidísima imaginación, deseos frustrados y mentira poco original con mucha maestría y alguna que otra dosis de realidad, porque “sino sería inventárselo del todo”. Explotamos al pasado hasta que no le queda ni una sola gota de jugo, nos evadimos con él cuando lo consideramos oportuno y el pobre no tiene ni voz para quejarse.
Y es que cuando la realidad choca, recurrimos a este tipo de trucos, engañándonos tan solo a nosotros mismos. El problema es que la realidad es cruda pero, ante todo, es real. Y eso es lo importante que con demasiada frecuencia decidimos olvidar.
Es más fácil haber querido que querer en presente porque querer a alguien es mantener esa promesa cuando ya no te conviene. Es hacer que todas las palabras que algún día dijiste en estado de euforia máxima sigan teniendo el mismo sentido en los malos momentos. Es estar dispuesto a luchar hasta el final y poner las necesidades de otra persona muy por encima de las tuyas. Es decir adiós la egoísmo, al “yo y sólo yo”. Es no tirar la toalla en cuanto se avecina tormenta. No es sólo tragarte el orgullo, sino que es dejarlo tirado en la cuneta y abandonarlo para siempre. Sayonara, baby. Es convertir sus alegrías en las tuyas, e ir más allá, haciendo lo mismo con las penas, para bien o para mal. Es aprender a ceder y a olvidarte de la ley del talión. Es saber seguir tirando del equipo cuando haya una lesión. Es estar dispuesto a poner la otra mejilla, como mínimo.
Y sobre todo es dejar de decir “querer”, y transformarlo con el tiempo en “amar“. “Querer” para mí suena a infatuación, a posesión y deseo efímeros. “Amar” está en otro nivel, es entregarse. Querer se llegará a querer a un puñado o dos, pero amar, sólo se ama a una persona en la vida.
Y aunque perdamos el rumbo y nos repitamos lo contrario, no nos podemos olvidar del objetivo final al que todos aspiramos: amar en presente y futuro, y dejar de querer en pasado."

sábado, 17 de mayo de 2014

Never give up.

Me dieron todo tipo de fármacos para devolverme la sonrisa, la esperanza y el bienestar, sin saber que eso solo lo encontraría queriéndome, respetándome y perdonándome. Sé que esto es una lucha que nunca acabará pero cada día me levanto orgullosa de lo que soy, de quién soy y de quién voy a ser.

lunes, 12 de mayo de 2014

No es cuestión de ser, es cuestión de estar.

Es increíble lo que podemos transmitir con una simple actitud.

http://www.cartelurbano.com/content/ilusiones-de-un-cuerpo#.U3EBu_lA1yk

Levántate de la cama, como sea, como puedas, tírate si hace falta, pero sal de esas sábanas. Lávate la cara, toma un buen desayuno (te lo mereces), peínate, ponte Rimmel, píntate el morro y échate esa colonia que tanto te gusta. Sonríe.
Sal a la calle con la cabeza bien alta. "Hoy es mi día".
Y así cada mañana.



(PD: importante mirad el link)

Tricolor.

Me siento sola. Me siento triste.
No sé por qué me importas si ni siquiera te quiero. No sé por qué te pienso si ni siquiera tú me recuerdas. No sé por qué necesito tu atención si ni siquiera me planteo la idea de tenerte como pareja. No sé por qué me enfadas si no somos nada. No sé por qué te dedico este espacio si no sabes ni de su existencia.


No sé... no sé ni a quién me estoy refiriendo. Si a uno, a otro o al anterior. Porque ahora no me gustan las tarrinas de dos sabores, ahora he descubierto los cucuruchos de tres bolas (que además, te llevas galleta como acompañante, con un toque crujiente).






















...¿Cómo puede una niña estar triste con un cucurucho de tres bolas?




sábado, 10 de mayo de 2014

Sobre la necesidad, los "te quiero" y el amor.

-Te amo - dijo el Principito…
-Yo también te quiero - dijo la rosa.
-No es lo mismo - respondió él…
Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía…

Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un universo.Amar es desear lo mejor para el otro, aún cuando tenga motivaciones muy distintas.Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro.Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar.Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se da en el conocimiento. Solo podemos amar lo que conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza.Y conocerse es justamente saber de ti, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error. Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría.Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar en silenciosa compañía.Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí.Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.
-Ya entendí - dijo la rosa.
-No lo entiendas, vívelo -dijo el Principito.


Repite conmigo: "tengo que recuperarme".

Me ahogo. Siento miedo en el pecho y tristeza en la garganta. Son sensaciones tan reales que no puedo respirar. Quiero llorar.
Tengo mucho miedo a volver a lo de antes. Mi mundo se ha partido en dos (o tres) desde que te has ido. Me haces mucho daño pero te necesito. Es algo que tengo que solucionar ya. Mi salud no puede depender tanto de los hombres.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
...

viernes, 18 de abril de 2014

Estoy de vuelta con nuevas enseñanzas.


Esta vida me ha dado muchos malos momentos, muchos quebraderos de cabeza, muchos llantos. Sobretodo en los últimos años. He perdido mi sur, he perdido mis amigos, he perdido compañeros de viaje y el propio viaje en si. He perdido años de codos enrojecidos y ampollas en los dedos. He perdido años de tacones en las manos a las 6 de la mañana y mañanas a oscuras bajo las sábanas. He perdido años de música a todo volumen en el baño y cepillo a modo de micro. He perdido años de pelazo al viento incrustado de sal y afetersun en hombros pellejosos y nariz atomatada. He perdido años de tiendas de campaña comidas por mosquitos y cruceros con compañeros borrachos y amigas ligonas. He perdido años de tuppers con las lentejas de mamá, de volver a casa sólo para lavar la ropa y de alquileres con gente rara.
He perdido muchas cosas. Lo he perdido todo. He perdido todo lo que una chica de mi edad podía perder. Pero cuando pierdes hasta el punto de no tener nada, sólo puedes empezar a ganar.

He ganado mi norte. He ganado un montón de viajes en avión. Vistas VIP de este mundo que no para quieto ni un minuto. He ganado un idioma nuevo "que m'agrada molt". He ganado comida de restaurant cuatro estrellas michelin todos los domingos durante medio año. He ganado un padre, algo canoso y barrigón pero, que leches, un padre. He ganado una madre con poco instinto maternal pero más madre que ninguna. He ganado un hermano adolescente enfurruñado con el mundo y una hermana pequeña más madura que nunca. He ganado un espejo en mi cuarto mejor que el de la madrastra de Blancanieves (de venta en Barcelona). He ganado más de 50 cartas...y el cartero, que está en proceso . He ganado, sobretodo, esa ironía que tanto me gusta y capacidad de reírme de las cosas.
He ganado experiencia como guía turística y facilidad para desenvolverme bien en ambientes que no conozco. He ganado un hogar, un acento, un río sevillano y unas playas gaditanas. He ganado positividad y buen rollo.

He ganado aquellas cosas que tenía y no sabía que eran mías, y he ganado cosas nuevas que no sabía que existían.

He ganado a una colombiana con acento catalán, a la nueva y grandísima Carmen de España, a una treintañera que comprende y comparte mi sarcasmo sin invadir mi espacio y, como no, a mi querida y linda p..mudita



                        




Siempre se gana algo incluso en la batalla más devastadora. Por eso nunca me arrepiento de nada.

domingo, 24 de noviembre de 2013

"De la falta nace el deseo"

Me he dado cuenta, en estos casi tres meses de hospitalización, de todo lo que tenía y no apreciaba: mi familia, mis amigos, mi casa... y Antonio. ¡Cuánta gente habría pagado por tener mi vida!
Quiero recuperarla, sin enfermedad, y haré lo que sea porque las pérdidas sean mínimas. Quiero volver a ser la persona que era: charlatana, viva, alegre, inteligente, trabajadora, cabezona, orgullosa, competitiva, constante, imaginativa, confiada... feliz. Una persona con sus virtudes y defectos pero, sobre todo, que destacaba por sus ganas de vivir. Quiero recuperarme a mi misma.
Merece la pena. ¿Quién quiere vivir toda su vida en un infierno frío cuando puede vivir bajo la calidez de los abrazos más sinceros? (Antonio, es una indirecta para ti).
Y es que, chicas, la enfermedad NO nos da nada: ni belleza, ni seguridad, ni novios, ni leches en vinagre. La enfermedad va acabando con lo que teníamos, poco a poco... sin que nos demos cuenta.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

No me gustan las despedidas.

No me gustan las despedidas, las llevo evitando toda mi vida. Me hago dependiente a algo o alguien para asi evitar tener que decir adiós a lo que tanto quiero... o a lo que tanto necesito.
Pero ya es hora de despegarse. Así que adiós, voy a desintoxicarme de todo aquello que me ata a esta enfermedad. Y eso incluye internet y este blog.
Adiós, Internet.
Adiós, hombres que no merecen la pena.
Adiós, enfermedad.



Hola, vida. 

viernes, 30 de agosto de 2013

Llueve sobre mojado.

Ahora me cuesta más escribir que antes. Me cuesta más expresar lo que siento con sinceridad. Antes me daba igual decir "estoy triste", "tengo miedo" o "tengo un subidón tan grande que te follaría ahora mismo". Ahora, algo me lo impide. 
Supongo que antes podía soltar cualquier burrada sabiendo que el 50% de ella era verdad y el 50% de ella era causada por la euforia, la depresión o mi trastorno límite. O porque me salía del chichi decir una burrada y quedarme con la gente. A veces me gusta soltar una bomba, salir corriendo y ver la cara de susto de la gente. 

Pero ahora... ahora intento tomarme mis sentimientos o mis emociones con humor. Uso el sarcasmo para todo con la intención de quitarle hierro al asunto. Pero todos sabemos que "toda broma tiene su parte de verdad". Así que probablemente, si diga "tengo un subidón que te follaría ahora mismo" no tenga para mi el mismo significado que antes. Estaré riendo seguramente, pero por dentro estaré pensando "sí, sí... ríe cabrón... que ya verás como te pille". 

Obviamente, esto no es lo que me preocupa. No tengo ningún problema en hablar de sexo. Todos sabéis qué es lo que me cuesta expresar a mi: "te echo de menos", "me alegro de que estés aquí", "necesito un abrazo", "tengo ganas de llorar", "eres importante para mi", "me gustas"...