Música

“Que la comida sea tu alimento y el alimento tu mejor medicina” Hipócrates

domingo, 28 de abril de 2013

Carta de mi subconsciente, para mi subconsciente.

Querida yo: 

Quiero que sepas que el dolor pasa, que si alguien te hiere, sentirás que todo se ha acabado y es apenas el comienzo de algo nuevo. Porque eso pasa, los corazones se rompen, las almas se roban, las palabras se van con el viento, el tiempo pasa y las promesas se corrompen. 
No debes tener miedo, no debes dejarte caer, no debes doblarte ante el sufrimiento. El cielo puede estar oscuro y gris hoy, pero no tardará en salir el sol. Es hora de empezar la búsqueda de la felicidad. Sí, ya se que crees que nadie puede ser enteramente feliz. Yo tampoco, pero la búsqueda de ese tesoro nos impulsa a seguir caminando a través de los caminos más difíciles que debamos transitar. 

No, no puedes echarte atrás ahora, debes seguir. Afronta tus miedos, puede que él te haya dejado y sientas que no puedes, pero esta es tu vida, y él está viviendo la suya. Así que... ¡vive! Vive por ti misma, por los buenos tiempos, por el futuro próspero. Esta es tu vida y por lo tanto debes exprimirla y encargarte de que sea todo lo que quieres que sea. Nada cae del cielo, los milagros no existen, sólo está la buena voluntad y la decisión de realizar el cambio. No me pongas los ojos en blanco, sabes que tengo razón. Puedes seguir amando a ese hombre, torturarte y dejar de vivir, o puedes empezar a disfrutar de los pequeños placeres de la vida. 

Sé feliz, Daniela. 

domingo, 21 de abril de 2013

El sol brilla fuera.

No sé qué coño hago desperdiciando mi vida de esta forma. El sol brilla fuera y yo estoy en mi habitación, con las persianas bajadas y con las mismas sábanas que el domingo pasado. En mi falda, el portátil. A mi derecha, sobre la cama, la libreta de ingestas a medio rellenar. A mi izquierda, un vaso con restos de Sinogan. Otro intento fallido de suicidio.
¿Qué pretendes, Dani? ¿Qué vas a hacer en tu vida? ¿Vas a moverte algún día? ¿Saldrás de esta cama alguna vez?

Deja de lamentarte por todo lo que te ocurre y actúa. ¿Has perdido a alguien? Una pena por esa persona, que no podrá disfrutar de la maravillosa persona que eres. Ahora, sécate las lágrimas y cómete el mundo. Y no lo vomites. Para ya de hacer cochinadas. Cómete el mundo y no lo apuntes en la maldita libreta de ingestas. Vive tu vida, por una vez. No te comportes más como una enferma.

Sal a la calle y sé tú misma. No te cortes. No temas la reacción de los demás. No te preocupes por el "qué dirán" y haz lo que te venga en gana. Eres lo suficientemente madura y lo suficientemente inteligente como para saber cómo debes actuar en cada ocasión. Echa de tu vida el miedo al fracaso. Fallarás mil veces, pero también acertarás. Aprende de los errores y disfruta de tus éxitos.

Vamos, Daniela, quítate el pijama, ponte una ropa bonita, limpia tus lágrimas y sonríe. Hoy puede ser un gran día.





Después de todo, el sol brilla fuera...


... y no va a dejar de brillar por mi.




viernes, 19 de abril de 2013

Antonio.

Detesto esta situación. Ojalá pudiera arrancarme la cabeza. Ojalá mi corazón dejara de latir. 

Una canción, una foto, mi cama, una sudadera, mi pijama, el sofá de mi casa, un alimento, un concierto, un colgante, una rosa, una foto, una pareja en mitad de la calle... todo me hace acordarme de él. TODO me hace querer estar a su lado, abrazarle, hacer cosas juntos, saltar a su lado, vivir al máximo todos los momentos que nos perdimos. 

¿Por qué no desapareces de mi mente? Vete ya. No me quieres. Déjame en paz. No me hagas sufrir más. Déjame disfrutar de mi vida, déjame empezar otras relaciones, déjame avanzar en mi tratamiento, déjame...













































PRIMER SENTIMIENTO: NECESIDAD

"Lo necesito". Es eso lo que pensamos cuando queremos algo. Pero yo no hablo de esas situaciones. Yo hablo de necesitar de verdad. Hablo de que me ahogo sin ello, de no poder respirar sin eso que necesito. Hablo de necesidad física, emocional, psíquica y social. Hablo de que en cuanto lo veo una vez por día ya estoy feliz. 
Pero la necesidad cambia. Cambia a peor. Se convierte en un ansia, en una droga. El asunto y la magnitud varían para pasar de que sea la razón de mi felicidad a razón de mi vida.


SEGUNDO SENTIMIENTO: CULPABILIDAD
¿Me lo trago yo todo? Como una mujer de esquina digo. ¿Me trago yo el marrón y la preocupación? ¿O será repartida? De siempre, en los momento más flojos de mi vida, he sentido que se me cae el mundo encima. Se me junta todo lo malo y lo único que sé hacer es ahogar gritos, golpear paredes y vigas, y aguantar las lágrimas. Es como si se me gangrenara todo el cuerpo, célula a célula, miles de muertes que aumentan de forma exponencial a medida que el tiempo pasa.




¿Cuándo vendrá el tercer y último sentimiento: la aceptación? 

miércoles, 17 de abril de 2013

Tu sexualidad. ¿Placer o angustia?


Creo que en pocas ocasiones (más bien nunca) os he hablado de esta imprescindible reflexión que debemos llevar a cabo juntas por tratarse de un ámbito donde claramente emergen nuestras inquietudes e inseguridades y el cual repercute directamente en nuestro bienestar. 

La enfermedad me ha hecho detener todas mis relaciones sociales, levantar un muro que separa el mundo exterior de mi universo interior. No tenía (o tengo, no lo sé) el suficiente equilibrio emocional para amar a otra persona cuando no puedo siquiera amarme a mí misma, o amarme en la vida, en lugar de en la apatía y desconsuelo ante la vida.
El sexo era un universo desconocido que me producía mucha inseguridad por mi inexperiencia e incertidumbre, pero sobre todo por ser algo que escapaba a mi control y que temía fuese mi asignatura suspensa cuando para ser deseada debías ser tan buena en ello como creías que eran las mujeres de las películas, o las series, tipo "Sexo en nueva York". Hace sólo un año (y a veces ahora también), observaba y envidiaba a las chicas que trataban el tema con mucha naturalidad cuando a mí se me hace algo inmenso.
No me paré a pensar bien que antes de ofrecerle mi amor a alguien, debía ofrecérmelo a mi misma. No me di cuenta de que, mis prisas por crecer, mi sentimiento de dependencia y el miedo al abandono, me hicieron acelerar un proceso para el que aún no estaba preparada. Existía una gran exigencia propia que estaba proyectando hacia un momento ideal e inexistente. Así pues, en mi primera experiencia, no hubo ni compenetración, ni disfrute, ni placer...

Años después llegó el chico de mis sueños. El chico perfecto. Ese chico dulce, atento y cuidadoso con el que llevaba soñando desde que tenía uso de razón. Aquel príncipe de las películas de Disney. Y el sexo se convirtió para mi en un dejarme llevar y disfrutar. Y esto último, disfrutar y sentir placer, era lo que menos se me pasaba por la cabeza cuando pensaba en el sexo. Él hizo que mi concepto sobre las relaciones sexuales cambiase por completo. De algún modo me sentí más completa y liberada porque había logrado difuminar los límites que yo misma me imponía y aquella cosa inmensa que era el sexo se había vuelto algo más de la vida misma, un universo por descubrir para mi mente inquieta. El haber “sentido tanto” ya no consistía sólo en experimentar un gran dolor sino en “sentir tanto” desde todas las sensaciones vitales que despertaban en mi piel y en mi mente porque el sexo no es nada si se trata de dos cuerpos vacíos, pero es una pieza esencial a indagar si se trata de dos cuerpos y dos mentes pues la imaginación, la abstracción, el deseo y el amor se abrazan de un modo exclusivo e íntimo en cada humano que vive su sexualidad.
Pero con estas primeras experiencias llegaron también nuevas inseguridades que antes no me preocupaban del mismo modo. Alguna vez he rechazado una oportunidad con una persona que me estimulaba no sólo física sino intelectualmente por no sentirme ese día cómoda con mi cuerpo. A la luz, la otra persona podía ver completamente mi anatomía desnuda y yo desconfiaba de si lo que viese le gustase o no, lo que no podía provenir sino de la inseguridad propia: ¿me gusta a mí mi cuerpo desnudo frente al espejo? Si pensaba de este modo, yo no merecía estar con un chico de gran físico, yo estaba valorando sólo a un hombre por su físico, y yo le estaba dando la razón a aquellos que pensaban que una chica algo más rellenita no podía estar con un chico guapo y delgado si no era por otras consideraciones, y viceversa. Así que pensé que tenía que valorar a cualquier chico que quisiese estar conmigo, fuese como fuese (tanto física como personalmente). Me he anulado como persona. No tengo en cuenta mis gustos ni mis necesidades. Actúo por propia inercia, hago lo que "se supone que tengo que hacer", me agarro a la primera persona que pase e intento satisfacerla para evitar que se vaya de mi lado. Porque yo no merezco nada mejor. Porque nadie me va a querer. Porque no tengo derecho a fijarme en personas que estén por encima mío. 
Detesto esta situación, detesto este sentimiento de sometimiento, detesto la sensación de inferioridad, detesto no poder decir lo que quiero. Porque no se trata ya de sexo por simple placer, se trata de sexo por amor, y ser rechazada por alguien por quien no sientes nada a pesar de ser algo que obviamente duele, no importa demasiado. Pero ser rechazada por alguien a quien amas, te produce un miedo atroz.

¡Y qué puedo decir más que arriesgad, dejaros llevar y no le deis mil vueltas a todo! Aprended un poco de mis errores y sobre todo, aprended de los vuestros. No os quedéis estancadas en un punto como yo. Pensad un poco en vosotras mismas y no temáis pedir lo que queréis. 
Yo deseaba que la persona a la que amaba sintiese todo el placer posible.  Y eso me anulaba a mi como persona. Pensad en la otra persona, sí, pero no os olvidéis nunca de vosotras mismas. 

Cualquiera se ha sentido inseguro, hasta esa persona que idealizamos y creemos que es imposible que se acompleje por su físico y desparpajo. Hasta esas personas tienen más inseguridades de las que imaginamos porque no se trata de tener o no tener, sino de aceptarse o no aceptarse. Eso es lo que marca la diferencia y la seguridad entre unos y otros. La seguridad que trasmitimos no se basa en tener un cuerpo 10 idealizado, sino en expresar a los demás nuestra aceptación.
Cuando conozco a un chico que me gusta emerge la duda “¿le gustará mi físico?”. Y es normal, nos pasa a todos. No es enfermo pensarlo porque es importante para nosotros el amor y la compenetración con nuestro compañero/a y hacer el amor con tu pareja es algo con connotaciones no sólo psíquicas sino carnales, que implican una atracción y requiere de confianza a varios niveles. Por experiencia puedo decir que lo mejor es que te dejes llevar y que arriesgues, que en el fondo todo no es más que un juego y que te sorprenderás a ti mismo/a al poder disfrutarlo sin tensiones cuando te des la oportunidad.

(Con ayuda de Sandra Alonso).

martes, 16 de abril de 2013

Hasta el coño.

HASTA EL COÑO DEL CENTRO, DE MI TERAPEUTA, DE MI MADRE, Y DE MIS COMPAÑERAS.

HASTA EL COÑO, HE DICHO.

domingo, 14 de abril de 2013

Fecha de caducidad.

1 de febrero, 2011, a las 21:24


                                                                   2 de abril, 2013, a las 22:00

Un día le mandé una canción que, yo, cabezona como ninguna, tomé como nuestra. Quise hacer de lo caduco, perenne; de lo efímero, permanente; de lo finito, infinito. No había aprendido nada de la vez anterior. Eso, o quería demostrar al mundo que el amor verdadero sí existe y que puede durar para siempre: "Our love will be forever and if we die we will die together". 
¿Acaso pretendía yo que fuésemos los Romeo y Julieta del siglo XXI? ¿Es que no sabía el final trágico que ello conllevaba? 

Pero, como ya he dicho, yo, cabezona como ninguna, seguí erre con erre.  Y me di de bruces una y otra vez. Y, como Julieta, la droga del amor frustrado me mató en vida. Y él, como buen Romeo, de un trago bebió mi veneno. 
¿Y mi daga? ¿Alguien sabe dónde está mi daga? Porque, que yo recuerde "Our love will be forever and if we die, we wil die together".

Nunca ha habido una historia más trágica
que ésta, la de Julieta y su Romeo...





 14 de abril, 2013, a las 17:34
No sé por qué, a estas alturas, me ha dado por mirar sus fotos. Quiero ser como ella, como la pu...perfectísima hija de su madre que se llevó a Pablo cinco días después de que cortásemos. 

Quiero su naturalidad

Quiero su belleza

Quiero su atracción

Quiero su energía

Quiero su autoestima
Él.
 Y él... Él quiero que se pudra. O que me hable. Que me pida perdón. Que se preocupe por cómo me encuentro, por todo lo que me provocó. Que me de un abrazo y me diga que todo va a salir bien. Quiero que me vuelva a sacar de fiesta. Quiero recuperar mi vida de antes, mi vida con él, pero sin él. Quiero volver a mis 16 años. Mi cuerpo, mis amigos y mi vida de entonces. 

Quiero mi cuerpo de antes.

Quiero cariño, mimos.
Quiero esa felicidad.


 Me lo quitasteis todo. Ahora no me queda nada. No tengo autoestima. No tengo amigos. No tengo ganas de vivir. No tengo familia. No tengo estudios. No tengo futuro...

No te bastó con apoderarte de él, me tuviste que quitar a mi mejor amigo...






sábado, 6 de abril de 2013

"Our love will be forever and if we die, we'll die together"

Nunca pensé que iba a echarte de menos. Nunca pensé que iba a sentir este sentimiento de vacío en mi corazón cuando te fueses. Supongo que nunca creí que me fueses a dejar definitivamente. Creí que te iba a tener a mi lado para siempre. Pero supongo que, igual que la desconfianza mató al gato, en mi caso, lo que falló fue la excesiva confianza: "da igual lo que haga o diga, él siempre va a permanecer conmigo, siempre me va a cuidar, me va a mimar, me va a querer... aunque yo no le quiera".

Que ingenua. Que mal te traté. Cuánto me arrepiento ahora. Cuanto te extraño... Me haces tanta falta en mi vida... Puede que nuestra relación fuese un poco (o bastante) enfermiza, que nos estuviésemos haciendo daño el uno al otro y que, quizás ahora que ni nos hablamos, podamos empezar a hacer nuestra vida. Pero qué quieres que te diga, yo aún tengo necesidad de ti. Me has dejado sola con mi enfermedad, con mi madre, con mi mente, con mis cortes, con "esa tristeza" que tú bien conoces, con mi personalidad cambiante...

"Tú me amparas y yo te cuido". ¿Me acogerías aún bajo tus brazos? Los necesito. Echo de menos tus abrazos. Tu sonrisa. Tus babas. La cera de tus oídos. Tu barba cuasipeliroja. Tus caminatas interminables. Tu olor. Tu pelo. Tus chalecos sexys... Te echo de menos.
¿Cómo no me di cuenta de lo que tenía? Maldita sea. ¿Por qué no te cuidé? ¿Por qué no cumplí con mi parte del trato?

Supongo que, como bien dicen, uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde. Yo tenía al mejor hombre del mundo y lo dejé escapar. Quería que fueses mi marido y el padre de mis hijos.
¿Y ahora qué? Dicen que para todo hay solución, excepto para la muerte y para pagar la hipoteca a final de mes. Quizás, con suerte, encuentre un desenlace a este capítulo de mi vida.


Nunca te gustó esta frase... 


Amor no es rutina.
Amor no es distancia.
Amor no es la herida que nunca se sana.
Amor no es "te quiero" si no es con el alma, si ya no es sincero.

Amor es locura.
Amor es confianza.
Amor es la aventura del que te abre el alma.
Amor es la fuente que todo lo baña.
Amor es la estrella que nunca se apaga.
Amor es la fuerza y amor es la calma.

Amor necesito.
Amor de verdad.