Música

“Que la comida sea tu alimento y el alimento tu mejor medicina” Hipócrates

domingo, 19 de mayo de 2013

AUTORRECHAZO


Todo empezó aquel día gris en que dejaste de decir orgullosa: ¡YO SOY! y entre avergonzada y temerosa, bajaste la cabeza y cambiaste tus dichos y actitudes por un pensamiento: “yo debería ser…”

Estaba allí desde el primer momento, en la adrenalina que circulaba por las venas de tus padres cuando hacían el amor para concebirte, y después en el fluido que tu madre bombeaba a tu pequeño corazón cuando todavía eras sólo un parásito.
Llegué a ti antes de que pudieras hablar, antes aún de que pudieras entender algo de lo que los otros te hablaban.
Estaba ya cuando torpemente intentabas dar tus primeros pasos ante la mirada burlona y divertida de todos. Cuando estabas desprotegida y expuesta, cuando eras vulnerable y necesitada.

 Aparecí en tu vida de la mano de las supersticiones, los fetiches, las buenas formas, las costumbres y la tradición... Me escondí detrás de tus maestros, tus padres, tus hermanos, tus amigos y tus novios...
 Antes de que supieras que yo existía, dividí tu alma en un mundo de luz y uno de oscuridad. Un mundo de lo que está bien y otro de lo que no lo está. Yo te traje tus sentimientos de vergüenza, te mostré todo lo que hay en ti de defectuoso, de fea, de estúpida, de desagradable, de gorda, de insoportable. Yo te colgué la etiqueta de “diferente” cuando te dije por primera vez al oído que algo no andaba del todo bien contigo.

 Existo desde antes que la conciencia, antes que la culpa, antes que la moralidad… desde los principios del tiempo, desde que Adán se avergonzó de su cuerpo al notar que estaba desnudo... y lo cubrió.
 Soy el invitado no querido, el visitante no deseado y, sin embargo, soy el primero en llegar y el último en irme.

Me he vuelto poderoso con el tiempo escuchando los consejos de tus padres sobre cómo triunfar en la vida, sufriendo las bromas crueles de tus compañeros de colegio, cuando se reían de tu cuerpo o tus buenas notas. He crecido soportando las humillaciones de tus superiores, contemplando tu desgarbada imagen en el espejo y comparándola después con las de las famosas que se muestran por televisión o en las revistas.

 Y ahora, por fin, poderoso como soy y por el simple hecho de ser mujer, de ser gorda, de ser inteligente o de tener gustos musicales diferentes,  puedo transformarte.
Generaciones y generaciones de hombres y mujeres me apoyan. No puedes librarte de mí. La pena que causo es tan insostenible que para soportarme, deberás pasarme a tus hijos, para que ellos me pasen a los suyos, por los siglos de los siglos. Para ayudarte a ti y a tu descendencia, me disfrazaré de perfeccionismo, de altos ideales, de autocrítica, de  patriotismo, de moralidad, de buenas costumbres, de autocontrol.
 La pena que te causo es tan intensa que querrás negarme y para eso intentarás esconderme
detrás de tus personajes, detrás de tu bulimia, detrás de la comida, detrás de tu trastorno límite, detrás de tu obsesión por el estudio, detrás de tu detrás de las drogas,detrás de tus psicosis o detrás de tu sexualidad intensa e inestable.

 Pero no importa lo que hagas, no importa adónde vayas, yo estaré allí, siempre allí. Porque viajo contigo día y noche sin descanso, sin límites. Yo soy la causa principal de la dependencia,
de la posesividad, del esfuerzo, de la inmoralidad, del miedo, de la violencia, del crimen, de la locura.
 Yo te enseñé el miedo a ser rechazada, y condicioné tu existencia a ese miedo. De mí dependes para seguir siendo esa persona buscada, deseada, aplaudida, gentil y agradable que hoy muestras a los otros. De mí dependes porque yo soy el baúl en el que escondiste aquellas cosas más desagradables, más ridículas, menos deseables de ti misma.
 Gracias a mí, has aprendido a conformarte con lo que la vida te da, porque después de todo, cualquier cosa que vivas será siempre más de lo que crees que mereces.

…

 ¿Has adivinado, verdad?

 Soy el sentimiento de rechazo que sientes hacia ti misma.




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