Ella: Yo de pequeña estudiaba.
Hacía los deberes de 15.00 a 17.00, luego me tomaba la fruta y me iba al parque
media hora. Volvía y estudiaba otra vez (como no es que tuviese gran cantidad
de deberes por aquella época, mi madre me mandaba un cuadernillo para enseñarme
antes que en el colegio y para ir reforzando mis conocimientos. A las 18.30 me
tomaba un vaso de leche y un dulce. Luego estudiaba un ratito más o me iba a la
academia de inglés los días que tocaba. A las 20.00 me duchaba y a las 20.30
comía. A las 21.00 debíamos estar en la cama.
Él: ¡Qué tiempos aquellos en los
que quedarnos hasta tarde era quedarse hasta las 10!
Ella: Cierto :) A mí me
gustaba leer de noche, en la cama. Pero a las 9.30 se apagaban las luces y
había que irse a dormir. Aunque yo me quedaba leyendo hasta las 10 con una linterna
que había encontrado en un cajón. Eso para mí era el paraíso. Quería que
llegase la noche para poder leer. Y cuando me apagaban la luz, cogía mi
linternita y seguía leyendo. Me sentía mayor... llena de adrenalina. Por
aquellos entonces mi madre solo me reñía cuando me pillaba leyendo a escondidas
después de las 9.30…
Él: Iba a decir una cosa sobre lo que pienso de la importancia del físico.
Quiero decir que el físico no importa para nada, esa niña adorable que aun
habita en ti fue lo que me enamoró de ti. Supe ver eso cuando todos veían a una
persona cansada y triste.
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Que bonito :)
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