¿No os lo esperabais, eh? Yo tampoco, la verdad.
Estos días atrás he ido diciendo a diestro y siniestro que iba a cerrar el blog y he hecho creer a a todos que así era.
El cierre del blog se debía a que demasiada gente de mi alrededor sabía ya de su existencia. Empezó por Antonio, luego se enteraron un par de amigos y más tarde, no sé cómo, mi madre dio con él. Y ahora, hace un par de días, la ex de Antonio. Eso ha sido el colmo de los colmos. Que mi madre lo supiera me fastidiaba bastante, pero que Carmen (la ex de Antonio) tuviera acceso a toda mi vida, eso era espeluznante. Se había enterado de mi trastorno, de todos mis líos amorosos y sabía exactamente qué hacer y decir para machacarme. Me había vuelto vulnerable. Y una ex cabreada es el animal más peligroso que existe.
Así que, aunque no quisiera, aunque me diese pena, decidí que tenía que cerrar todo antes de que la voz se extendiese por toda la ciudad.
Pero he recibido tantos mensajes pidiéndome que no lo hiciera, que me lo pensé. Así que me puse a buscar la forma de poder bloquear el blog y mantenerlo abierto sin que nadie "peligroso" lo leyera.
He privatizado el twitter (de ahí el candadito) y sólo pueden leerme las personas a las que yo doy el visto bueno para que me sigan.
En cuanto al blog, he cambiado la dirección url de forma que si me buscan por la antigua dirección aparece que el blog está cerrado. Sólo pondré la dirección correcta del blog en twitter y, como nadie de "fuera" puede leer mis tweets, nadie podrá conocer la nueva dirección. Ni Carmen, ni mis amigos, ni mi madre, ni Antonio.
En cuanto a las entradas nuevas, bueno, las escribí pensando que realmente iba a eliminar el blog. Así que me volqué en ellas pensando que eran las últimas que escribía. Pero afortunadamente no es así.
Algún día cerraré el blog de verdad. Toda esta trapatiesta me ha hecho darme cuenta de que no puedo estar toda mi vida pendiente a un blog o a unas personas que están a miles de kilómetros de mi. Sí, es cierto que ahora mismo es lo que me da vida, pero no debería ser así. Deberían llenarme otras cosas, como salir con amigos, un buen concierto, tomar un helado con mi pareja, dar un paseo por el río, hacer remo, ir a correr con mi hermana, pasar una tarde entera en el césped del campus universitario, un beso de esos que te hacen temblar... Quiero vivir la vida que me espera ahí fuera.
Sé que cuando mi vida me absorba más que Internet, el blog pasará a un segundo plano y lo cerraré. Pero ahora no era el momento. Aún me tendréis por aquí un buen rato. Sólo espero que no os canséis de mi.