No me gustan las despedidas, las llevo evitando toda mi vida. Me hago dependiente a algo o alguien para asi evitar tener que decir adiós a lo que tanto quiero... o a lo que tanto necesito.
Pero ya es hora de despegarse. Así que adiós, voy a desintoxicarme de todo aquello que me ata a esta enfermedad. Y eso incluye internet y este blog.
Adiós, Internet.
Adiós, hombres que no merecen la pena.
Adiós, enfermedad.
Hola, vida.
Música
“Que la comida sea tu alimento y el alimento tu mejor medicina” Hipócrates
miércoles, 4 de septiembre de 2013
viernes, 30 de agosto de 2013
Llueve sobre mojado.
Ahora me cuesta más escribir que antes. Me cuesta más expresar lo que siento con sinceridad. Antes me daba igual decir "estoy triste", "tengo miedo" o "tengo un subidón tan grande que te follaría ahora mismo". Ahora, algo me lo impide.
Supongo que antes podía soltar cualquier burrada sabiendo que el 50% de ella era verdad y el 50% de ella era causada por la euforia, la depresión o mi trastorno límite. O porque me salía del chichi decir una burrada y quedarme con la gente. A veces me gusta soltar una bomba, salir corriendo y ver la cara de susto de la gente.
Pero ahora... ahora intento tomarme mis sentimientos o mis emociones con humor. Uso el sarcasmo para todo con la intención de quitarle hierro al asunto. Pero todos sabemos que "toda broma tiene su parte de verdad". Así que probablemente, si diga "tengo un subidón que te follaría ahora mismo" no tenga para mi el mismo significado que antes. Estaré riendo seguramente, pero por dentro estaré pensando "sí, sí... ríe cabrón... que ya verás como te pille".
Obviamente, esto no es lo que me preocupa. No tengo ningún problema en hablar de sexo. Todos sabéis qué es lo que me cuesta expresar a mi: "te echo de menos", "me alegro de que estés aquí", "necesito un abrazo", "tengo ganas de llorar", "eres importante para mi", "me gustas"...
lunes, 26 de agosto de 2013
Devuélveme mis alas.
Me he quitado un gran peso de encima. Y ahora me doy cuenta de que no vomitaba por perder unos gramos, lo hacía para echar de mí esta carga que me está consumiendo. Es como una gran bola que se mueve dentro de mi estómago, no sé si alguna vez habéis tenido esa sensación. Me pesa. Me hace sentir hinchada e incómoda. No puedo moverme con naturalidad. Y, en ocasiones, se hace tan, tan grande que llega a aprisionarme el pecho. Se mete en mis pulmones y me corta la respiración.
Me hace estar insegura, triste o nerviosa.
La noto en la garganta cuando alguien me dice que "no". Es ese saborcillo amargo a rechazo.
La noto en el pecho después de ser gritada o insultada. Es esa opresión causada por no haber sido escuchada.
La noto en el estómago cuando estoy al lado del chico que me gusta... ese maldito e inoportuno miedo a no ser correspondida.
Hoy la bola se ha hecho un poco más pequeña. Hoy he quitado el papel que tapa mi espejo y he contemplado mi reflejo después de mucho tiempo. Miré a esa niña que lloraba y le prometí que nunca, NUNCA más me iba a cortar por un gilipollas. Ni por nada. Nunca más voy a vomitar para echar lo que tengo dentro. Basta ya. Me pican los ojos de tanto refregar mis lágrimas. Me escuece la garganta de echar tanta mierda de la forma incorrecta. Quiero vivir ya de una vez. Quiero volver a mi vida de antes. Tengo sueños, ilusiones, metas por cumplir... y no voy a dejar que NADIE me impida vivirlas.
Quiero poder reír sin sentir que no lo merezco. Quiero poder entablar una conversación con un extraño sin sentir que estoy haciendo el ridículo. Quiero poder levantarme sin sentir que he fracasado en mi vida. Quiero poder decir que voy a terapia sin sentirme como una puta loca. Quiero poder besar a alguien sin sentir que soy una puta. Quiero poder ser presentada al mundo sin sentir que soy una vergüenza. Porque ya no soy nada de lo que me hiciste creer. YA NO SOY NADA DE LO QUE ME HICISTE CREER.
Y al gritarme eso a mi misma, una y otra vez hasta creérmelo, algo sale de mi. Me siento más ligera. Voy a ser fuerte. Voy a ser fuerte. Voy a ser fuerte... SOY FUERTE.
No me arrepiento de nada, lo pasé bien. Pero es hora de que me dejes ir de una vez.
Devuélveme mis alas.
The Reason-Hoobastank
Broken Strings- James Morrison
Me hace estar insegura, triste o nerviosa.
La noto en la garganta cuando alguien me dice que "no". Es ese saborcillo amargo a rechazo.
La noto en el pecho después de ser gritada o insultada. Es esa opresión causada por no haber sido escuchada.
La noto en el estómago cuando estoy al lado del chico que me gusta... ese maldito e inoportuno miedo a no ser correspondida.
Hoy la bola se ha hecho un poco más pequeña. Hoy he quitado el papel que tapa mi espejo y he contemplado mi reflejo después de mucho tiempo. Miré a esa niña que lloraba y le prometí que nunca, NUNCA más me iba a cortar por un gilipollas. Ni por nada. Nunca más voy a vomitar para echar lo que tengo dentro. Basta ya. Me pican los ojos de tanto refregar mis lágrimas. Me escuece la garganta de echar tanta mierda de la forma incorrecta. Quiero vivir ya de una vez. Quiero volver a mi vida de antes. Tengo sueños, ilusiones, metas por cumplir... y no voy a dejar que NADIE me impida vivirlas.
Quiero poder reír sin sentir que no lo merezco. Quiero poder entablar una conversación con un extraño sin sentir que estoy haciendo el ridículo. Quiero poder levantarme sin sentir que he fracasado en mi vida. Quiero poder decir que voy a terapia sin sentirme como una puta loca. Quiero poder besar a alguien sin sentir que soy una puta. Quiero poder ser presentada al mundo sin sentir que soy una vergüenza. Porque ya no soy nada de lo que me hiciste creer. YA NO SOY NADA DE LO QUE ME HICISTE CREER.
Y al gritarme eso a mi misma, una y otra vez hasta creérmelo, algo sale de mi. Me siento más ligera. Voy a ser fuerte. Voy a ser fuerte. Voy a ser fuerte... SOY FUERTE.
No me arrepiento de nada, lo pasé bien. Pero es hora de que me dejes ir de una vez.
Devuélveme mis alas.
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| Si le hubiera cortado las alas, no habría escapado, habría sido mío. Pero así, habría dejado de ser pájaro y yo, lo que amaba era el pájaro. |
The Reason-Hoobastank
Broken Strings- James Morrison
domingo, 25 de agosto de 2013
Gallinas.
Nos llaman "Familia Gallina", es el mote que ha tenido mi abuelo materno y sus antepasados en el pueblo desde siempre. Pero yo creo que ni una sola persona de las que componen esta familia hace honor a este nombre. Cada uno tiene su lucha personal, su historia, su carácter, su vida... y aún así, todos están muy unidos. Los envidio. Envidio la fortaleza que tienen, tanto juntos como por separados. No me siento parte de esta familia. No soy como ellos. No soy valiente, ni fuerte, ni trabajadora, ni constante. No soy "una gallina". Soy lo que el resto del mundo entendería como gallina, pero no "una gallina". Soy de esas que al simple ruido de un cacareo, sale corriendo. Asustadiza. Tengo miedo, mucho miedo. Miedo a ser yo y ser alguien que no me gusta. Miedo a decir lo que siento y no ser correspondida. Miedo a fracasar, a no ser aceptada.
Mi familia no me ha enseñado esto que soy. Mi familia me ha enseñado a labrar las tierras sin descanso, por muy áridas que sean.
No soy capaz de disfrutar las reuniones familiares. Soy una extraña que aparece sólo para comer y se va a su habitación con su ordenador. Escucho a mis primos gritar y reír y me entran ganas de reír con ellos... entonces pienso que se vería ridículo. "Nadie quiere jugar ni reír contigo, Dani", "eres demasiado seria", "no bajes, estúpida, sólo vas a aguarles la fiesta".
Les quiero, pero me da miedo decirlo. Me da miedo expresarlo siquiera. ¿Y si ellos no me quieren?

Mi familia no me ha enseñado esto que soy. Mi familia me ha enseñado a labrar las tierras sin descanso, por muy áridas que sean.
No soy capaz de disfrutar las reuniones familiares. Soy una extraña que aparece sólo para comer y se va a su habitación con su ordenador. Escucho a mis primos gritar y reír y me entran ganas de reír con ellos... entonces pienso que se vería ridículo. "Nadie quiere jugar ni reír contigo, Dani", "eres demasiado seria", "no bajes, estúpida, sólo vas a aguarles la fiesta".
Les quiero, pero me da miedo decirlo. Me da miedo expresarlo siquiera. ¿Y si ellos no me quieren?
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| "Gallinitas" |
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| Los machos de la casa :) |
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| Mis chicas gallinas. Locas, locas todas. |
jueves, 22 de agosto de 2013
14 días.
"Bueno... pues... que me voy a un 24 horas, al de Barcelona".
Mi voz se quebró y mis labios temblaron. Sabía lo que venía a continuación de ese tembleque mío tan característico. Así que respiré e intenté controlarme. Alicia, mi mejor amiga en el centro, estaba a mi lado y me cogía de la mano.
Miré alrededor. Todas estaban en sus sillas, mirándome.
Silencio.
La terapeuta preguntó si alguien quería decir algo. Algunas me preguntaron por qué me iba, otras me preguntaron que cuándo me trasladaba, alguna me comentó que si era lo mejor para mi, que adelante... Alicia me dijo que me iba a echar de menos. Y mis ojos se humedecieron. No, Daniela, no. Mantente fuerte.
Luego otra chica me dijo "Te estaremos esperando cuando salgas de allí".
Rompí a llorar. Nadie dijo nada más.
Yo dije "gracias" y me quedé quieta, esperando a que nadie hubiera notado nada.
La terapeuta nos mandó a levantar y Alicia me abrazó. Voy a echar de menos a esa niña, y mucho.
Voy a echar de menos a Carol y sus abrazos.
Y a Sandra, esa pequeñaja que se parece endemoniadamente a mi. A Lucía y su sentido del humor. A Ana P y sus historias, a Nuria, a Alba, a las Anas, a Marta, a Laurita, a Natalia... a todas las que empezaron conmigo, a las que ya estaban y a las que vinieron nuevas.
Pero, sobre todo, voy a echar de menos a Isabel, mi terapeuta. Porque aunque me costase confiar en ella en un principio, le he cogido mucho cariño. Porque ha hecho por mí más que cualquiera de todos los psicólogos que he tenido en estos cuatro largos años. Porque siempre ha mirado por mi bienestar. Porque me he hecho sentir escuchada, cuidada, en confianza...
Me gustaría decirle todo esto y darle las gracias, pero sé que no lo haré. No al menos en persona. Me cuesta reconocer que alguien me importa... ¿Y si no recibo lo mismo?
Pero, sea como sea, y aunque nuestra relación haya sido algo fría y distante, Isabel ha sido sin duda una "amiga a la que le contaba mis problemas" más que una psicóloga.

Mi voz se quebró y mis labios temblaron. Sabía lo que venía a continuación de ese tembleque mío tan característico. Así que respiré e intenté controlarme. Alicia, mi mejor amiga en el centro, estaba a mi lado y me cogía de la mano.
Miré alrededor. Todas estaban en sus sillas, mirándome.
Silencio.
La terapeuta preguntó si alguien quería decir algo. Algunas me preguntaron por qué me iba, otras me preguntaron que cuándo me trasladaba, alguna me comentó que si era lo mejor para mi, que adelante... Alicia me dijo que me iba a echar de menos. Y mis ojos se humedecieron. No, Daniela, no. Mantente fuerte.
Luego otra chica me dijo "Te estaremos esperando cuando salgas de allí".
Rompí a llorar. Nadie dijo nada más.
Yo dije "gracias" y me quedé quieta, esperando a que nadie hubiera notado nada.
La terapeuta nos mandó a levantar y Alicia me abrazó. Voy a echar de menos a esa niña, y mucho.
Voy a echar de menos a Carol y sus abrazos.
Y a Sandra, esa pequeñaja que se parece endemoniadamente a mi. A Lucía y su sentido del humor. A Ana P y sus historias, a Nuria, a Alba, a las Anas, a Marta, a Laurita, a Natalia... a todas las que empezaron conmigo, a las que ya estaban y a las que vinieron nuevas.
Pero, sobre todo, voy a echar de menos a Isabel, mi terapeuta. Porque aunque me costase confiar en ella en un principio, le he cogido mucho cariño. Porque ha hecho por mí más que cualquiera de todos los psicólogos que he tenido en estos cuatro largos años. Porque siempre ha mirado por mi bienestar. Porque me he hecho sentir escuchada, cuidada, en confianza...
Me gustaría decirle todo esto y darle las gracias, pero sé que no lo haré. No al menos en persona. Me cuesta reconocer que alguien me importa... ¿Y si no recibo lo mismo?
Pero, sea como sea, y aunque nuestra relación haya sido algo fría y distante, Isabel ha sido sin duda una "amiga a la que le contaba mis problemas" más que una psicóloga.

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| Fotos del centro ABB Sevilla |
martes, 20 de agosto de 2013
Me hago la dura, pero no lo soy.
Me da pánico mostrar a alguien mis sentimientos y ser rechazada por ello, dar amor y no recibir, hablar y que no se me escuche, decir "me gustas" y que no sea correspondido.
Tengo la teoría de que es por mi padre, por la total falta de expresión de emociones que vivo en mi familia y por Pablo.
Sea como sea, llevo años controlándome a mi misma para no sentir demasiado, no hacerme demasiadas ilusiones y, sobre todo, para no mostrarle a los demás que estoy pillada por alguien. No, Daniela no se puede pillar por nadie. No hasta que ese alguien venga y le diga primero que él también está pillado por ella. Me da miedo que mis sentimientos no sean correspondidos, o que no estemos al mismo nivel. Así que espero a que el otro venga y me diga lo que siente... y ya luego yo me pronuncio. Nunca, nunca, soy la primera en decir "te quiero".
Es lo que se llama "no arriesgar".
Pero... como todos saben, quien no arriesga, no gana. Estoy cansada de decir lo que siento mediante canciones, mediante indirectas o mediante ironías que no llevan a nada. Me gustaría poder decir lo que pienso a cada momento sin miedo a hacer el ridículo, de igual manera que me gustaría que me lo dijeran.
Pero supongo que es lo más sensato. Dada la situación. Porque... no siento nada.
miércoles, 14 de agosto de 2013
"Que bajen tus labios y me callen"
Dicen que una mujer es capaz distinguir si un hombre le atrae o no en tan sólo 8 segundos de contacto visual. En ese primer encuentro, ella ya sabe si el hombre al que está mirando es un posible candidato a rollete o novio.
Siempre me ha parecido un dato curioso. ¿Y si luego resulta que el tío es un cretino, qué? ¿De verdad bastan con 8 segundos?
A mi me hicieron falta 5:58 minutos para darme cuenta de que quería tenerte como fuera. El tiempo de una canción. Quería tenerte entre mis brazos, entre mis labios... entre mis piernas.
No sé qué tiene este hombre. De verdad que no lo sé. No es un 10 en cuanto al físico, pero es hablar con él y... activarme, por decirlo de una forma acta para todos los públicos.
Quizás sea hora de plantarle cara al azar y darme cuenta de que el destino no es más que aquello que voy construyendo con mis movimientos, así como un jaque mate se consigue jugada a jugada. Ya es hora de tomar decisiones y buscar la canción que quiero escuchar. No quiero que nada ni nadie decida por mi. Es lo más cómodo, pero... ¿a dónde me ha llevado?
Yo no quería un helado de nata con nueces, yo quería uno de chocolate.
Pero ya es tarde.
Y me jode. Me jode no haberme lanzado... lanzado sobre ti, quería decir.
viernes, 9 de agosto de 2013
¡Sorpresa!
¿No os lo esperabais, eh? Yo tampoco, la verdad.
Estos días atrás he ido diciendo a diestro y siniestro que iba a cerrar el blog y he hecho creer a a todos que así era.
El cierre del blog se debía a que demasiada gente de mi alrededor sabía ya de su existencia. Empezó por Antonio, luego se enteraron un par de amigos y más tarde, no sé cómo, mi madre dio con él. Y ahora, hace un par de días, la ex de Antonio. Eso ha sido el colmo de los colmos. Que mi madre lo supiera me fastidiaba bastante, pero que Carmen (la ex de Antonio) tuviera acceso a toda mi vida, eso era espeluznante. Se había enterado de mi trastorno, de todos mis líos amorosos y sabía exactamente qué hacer y decir para machacarme. Me había vuelto vulnerable. Y una ex cabreada es el animal más peligroso que existe.
Así que, aunque no quisiera, aunque me diese pena, decidí que tenía que cerrar todo antes de que la voz se extendiese por toda la ciudad.
Pero he recibido tantos mensajes pidiéndome que no lo hiciera, que me lo pensé. Así que me puse a buscar la forma de poder bloquear el blog y mantenerlo abierto sin que nadie "peligroso" lo leyera.
He privatizado el twitter (de ahí el candadito) y sólo pueden leerme las personas a las que yo doy el visto bueno para que me sigan.
En cuanto al blog, he cambiado la dirección url de forma que si me buscan por la antigua dirección aparece que el blog está cerrado. Sólo pondré la dirección correcta del blog en twitter y, como nadie de "fuera" puede leer mis tweets, nadie podrá conocer la nueva dirección. Ni Carmen, ni mis amigos, ni mi madre, ni Antonio.
En cuanto a las entradas nuevas, bueno, las escribí pensando que realmente iba a eliminar el blog. Así que me volqué en ellas pensando que eran las últimas que escribía. Pero afortunadamente no es así.
Algún día cerraré el blog de verdad. Toda esta trapatiesta me ha hecho darme cuenta de que no puedo estar toda mi vida pendiente a un blog o a unas personas que están a miles de kilómetros de mi. Sí, es cierto que ahora mismo es lo que me da vida, pero no debería ser así. Deberían llenarme otras cosas, como salir con amigos, un buen concierto, tomar un helado con mi pareja, dar un paseo por el río, hacer remo, ir a correr con mi hermana, pasar una tarde entera en el césped del campus universitario, un beso de esos que te hacen temblar... Quiero vivir la vida que me espera ahí fuera.
Sé que cuando mi vida me absorba más que Internet, el blog pasará a un segundo plano y lo cerraré. Pero ahora no era el momento. Aún me tendréis por aquí un buen rato. Sólo espero que no os canséis de mi.
martes, 6 de agosto de 2013
Pequeña de las dudas infinitas.
Soy de esas que cuando va a una heladería se le ponen los ojos como platos y se le hace la boca agua al ver tantos sabores diferentes. Lleno los ojos antes que el estómago. Me pongo nerviosa, me entra la ansiedad y no sé cuál elegir. Me gustaría poder pedirme una tarrina de cada, pero me da miedo engordar.
Mi helado preferido es el de nata con nueces. Lo he pedido miles de veces. Se podría decir que soy bastante fiel a ese helado, pero a veces me gusta cambiar de sabor por no aborrecerlo. Otras veces, simplemente, es que en la heladería a la que voy no lo encuentro y, aunque me apetezca, no me queda más remedio que comerme otro.
Normalmente, como tardo tardo tanto en elegir, la heladera, que me ve pasear los ojos delante de la cristalera con cierto dolor, se ofrece a darme a probar algún helado para ver si así salgo de dudas. Me da una cucharadita de uno de los helados, "pruébalo,
sin compromiso" me dice.
Así que al final, tras un largo paseo por el escaparate y esa dulce cucharadita de prueba, acabo eligiendo una tarrina de doble sabor. Siempre. Rara vez pido una tarrina de un sabor único. ¿Por qué tener uno cuando puedes disfrutar de dos? En menor cantidad, pero son dos sabores diferentes, al fin y al cabo.
La única pega es que, en mitad de la tarrina, donde se unen los dos helados, se mezclan los sabores.
Algo es algo para mi mente enferma.
Estos
días, lo único que me saca algún sentimiento es ver que estoy adelgazando.
No
es felicidad, porque ¿quién puede ser feliz en este estado de depresión y
soledad? Pero es algo muy parecido. Orgullo, quizás. Esperanza. Esperanza de
cambio, yo qué sé.
Pero
cada vez que me pongo las manos sobre la cintura y veo que está encogiendo, no
es que sonría físicamente, pero sí por dentro. Toco las costillas y algo en mí
entra en paz conmigo misma. Esos pequeños huesecillos que al principio sólo se
me notaban tumbada y ahora empiezan a asomar, tímidamente, incluso en posición
vertical, hacen que todo esto tenga algo de sentido... Por ridículo que sea.
Escrito el 4/8/13
Soy un muerto que, sin ganas, despierta cada día.
Estoy
muerta.
Esto es
lo que deben llamar “estar muerta en vida”. No tengo ilusiones, no tengo ganas
de nada, no tengo fuerzas, no tengo motivación… Me paso el día en mi cuarto,
escuchando música. Canción tras canción y mi cara permanece igual, inexpresiva.
No
tengo ganas de ver a nadie. Tampoco nadie me llama. ¿Quién es el loco que se
comunica con un muerto?
No
tengo ganas de comer, tampoco lo necesito. Estoy muerta. No necesito
alimentarme nunca más.
Escrito el 4/8/13.
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