Música

“Que la comida sea tu alimento y el alimento tu mejor medicina” Hipócrates

jueves, 19 de junio de 2014

Adiós Daniela.

Esta vez sí que sí.
No cierro el blog pero lo abandono. No lo cierro porque sería enterrar muchos escritos llenos de sentimientos. Escritos hermosos, ya cuenten situaciones al borde del suicidio ya expresen ilusión y esperanza. Escritos que me han salvado de mi misma y que definen la persona que soy ahora.
En este blog guardo una obra de gran valor literal y emocional. Gracias a todos los que me habéis leído en estos dos años. Y muchísimas gracias a los que habéis llegado a formar parte de mi vida real, a los que os habéis preocupado por mí más allá de la pantalla, a los que en algún momento me animasteis e impedisteis que cometiera alguna locura. Mil gracias a los que me llamasteis preocupados cuando casi entro en coma.

Hoy no soy esa persona que era ni pienso serlo nunca más.

Quizás algún día termine de curarme del todo y escriba ese libro que tantas veces he dicho que me gustaría escribir, pero mientras tanto, creo que os merecéis saber unas cuantas verdades:
-No volví tan bien de Barcelona como hice saber a todo el mundo. Es cierto que ya no tengo problemas con la comida, pero ese maldito trastorno de personalidad del que poco os he hablado me está volviendo loca y me va a atormentar toda la vida (hace tres días quise morir de nuevo).
-En tres meses empiezo mis estudios de nuevo y no, no haré Medicina. Voy a hacer Terapia Ocupacional en Málaga junto a una de las chicas que conocí por aquí (este blog ha cambiado mi vida, ya lo digo). Quiero dedicarme a ayudar a gente necesitada igual que mucha gente me ha ayudado a mi en algún momento.
-Antonio ya es historia pasada y nunca, nunca volveremos a estar justos. Aunque he de reconocer que siempre será el gran amor de mi vida (o el que más marcada me dejó).
-Mido 1'65 y no sé cuánto peso pero me da igual. Me gusta mi cuerpo aunque muchas veces diga que no (obviamente le haría algunos retoques... ¿pero qué mujer no lo haría?) Me pasaría el día desnuda en la cama sobandome a mi misma.
-Amo a mi familia a pesar de todo.

Y lo más importante de todo: NO ME LLAMO DANIELA.
SOY MARÍA.

MARÍA. ME LLAMO MARÍA.

Y a partir de hoy se acabó eso de Daniela.

Encantada y hasta siempre :)




















                                                                   





















lunes, 19 de mayo de 2014

Querer no está de moda.

Este texto no es mío, lo encontré por internet. Pero me gustó tanto que decidí compartirlo.
"Solemos caer en el error de obsesionarnos con el pasado y dar vueltas una y otra vez a lo que hicimos mal y, todavía más, a lo que nos hicieron peor. Y me resulta triste. Hay tantas formas de querer en presente y malgastamos el tiempo, invirtiéndolo en intentar cambiar eventos inamovibles y añorar situaciones que ya fueron escritas hace mucho. La mayoría de las personas tienes la grandísima suerte de conocer y compartir grandes momentos en este mismo instante con padres, hermanos, abuelos, tíos, primos, amigos y, cómo no, másqueamigos. Sin embargo, nos dedicamos a lamentarnos por cómo quisimos en un pasado y en pensar en qué habría sucedido si la suerte nos hubiese sonreído de otra manera, si la música hubiese sonado a otro ritmo, o si nos hubiesen dado una mano mejor con algún que otro as.
¿Por qué tanta obsesión con algo tan remoto como el pasado si ya está lejos?
Yo creo que la respuesta es sencilla: el presente da miedo.
Es retador. Es difícil. Te da en las narices. De golpe. Es ese muro gigante contra el que te chocas. El que requiere escalarlo y sudar para conseguir llegar al otro lado. Ese.
Pero lo que más caracteriza al presente es que es el momento en el que menos información tenemos a la hora de actuar y eso complica la situación en el momento de decidir.
¿Cuántas veces decimos “si en el momento lo hubiese sabido habría hecho las cosas de otra manera”? El pasado es fácil porque controlas la situación. Sabes todo de él. Del ahora en realidad no sabes nada. Las decisiones las tomamos en base a corazonadas y después tiramos los dados, cruzamos los dedos y esperamos que todo salga bien.
Y por eso es más fácil decir que quisiste a alguien, no que lo quieres ahora. Lo que pasa es que para querer, en presente, hoy, ahora, en este mismo instante y no otro, hay que ser valiente. Hay que echar toda la carne al asador y lamentablemente eso no está demasiado difundido. Según nos vamos haciendo más mayores aprendemos, a modo de coraza, a idealizar las relaciones y momentos pasados, en vez de valorar lo que tenemos en la actualidad. Algunos directamente cambian lo que en verdad significó y lo que sucedió, mezclando una extendidísima imaginación, deseos frustrados y mentira poco original con mucha maestría y alguna que otra dosis de realidad, porque “sino sería inventárselo del todo”. Explotamos al pasado hasta que no le queda ni una sola gota de jugo, nos evadimos con él cuando lo consideramos oportuno y el pobre no tiene ni voz para quejarse.
Y es que cuando la realidad choca, recurrimos a este tipo de trucos, engañándonos tan solo a nosotros mismos. El problema es que la realidad es cruda pero, ante todo, es real. Y eso es lo importante que con demasiada frecuencia decidimos olvidar.
Es más fácil haber querido que querer en presente porque querer a alguien es mantener esa promesa cuando ya no te conviene. Es hacer que todas las palabras que algún día dijiste en estado de euforia máxima sigan teniendo el mismo sentido en los malos momentos. Es estar dispuesto a luchar hasta el final y poner las necesidades de otra persona muy por encima de las tuyas. Es decir adiós la egoísmo, al “yo y sólo yo”. Es no tirar la toalla en cuanto se avecina tormenta. No es sólo tragarte el orgullo, sino que es dejarlo tirado en la cuneta y abandonarlo para siempre. Sayonara, baby. Es convertir sus alegrías en las tuyas, e ir más allá, haciendo lo mismo con las penas, para bien o para mal. Es aprender a ceder y a olvidarte de la ley del talión. Es saber seguir tirando del equipo cuando haya una lesión. Es estar dispuesto a poner la otra mejilla, como mínimo.
Y sobre todo es dejar de decir “querer”, y transformarlo con el tiempo en “amar“. “Querer” para mí suena a infatuación, a posesión y deseo efímeros. “Amar” está en otro nivel, es entregarse. Querer se llegará a querer a un puñado o dos, pero amar, sólo se ama a una persona en la vida.
Y aunque perdamos el rumbo y nos repitamos lo contrario, no nos podemos olvidar del objetivo final al que todos aspiramos: amar en presente y futuro, y dejar de querer en pasado."

sábado, 17 de mayo de 2014

Never give up.

Me dieron todo tipo de fármacos para devolverme la sonrisa, la esperanza y el bienestar, sin saber que eso solo lo encontraría queriéndome, respetándome y perdonándome. Sé que esto es una lucha que nunca acabará pero cada día me levanto orgullosa de lo que soy, de quién soy y de quién voy a ser.

lunes, 12 de mayo de 2014

No es cuestión de ser, es cuestión de estar.

Es increíble lo que podemos transmitir con una simple actitud.

http://www.cartelurbano.com/content/ilusiones-de-un-cuerpo#.U3EBu_lA1yk

Levántate de la cama, como sea, como puedas, tírate si hace falta, pero sal de esas sábanas. Lávate la cara, toma un buen desayuno (te lo mereces), peínate, ponte Rimmel, píntate el morro y échate esa colonia que tanto te gusta. Sonríe.
Sal a la calle con la cabeza bien alta. "Hoy es mi día".
Y así cada mañana.



(PD: importante mirad el link)

Tricolor.

Me siento sola. Me siento triste.
No sé por qué me importas si ni siquiera te quiero. No sé por qué te pienso si ni siquiera tú me recuerdas. No sé por qué necesito tu atención si ni siquiera me planteo la idea de tenerte como pareja. No sé por qué me enfadas si no somos nada. No sé por qué te dedico este espacio si no sabes ni de su existencia.


No sé... no sé ni a quién me estoy refiriendo. Si a uno, a otro o al anterior. Porque ahora no me gustan las tarrinas de dos sabores, ahora he descubierto los cucuruchos de tres bolas (que además, te llevas galleta como acompañante, con un toque crujiente).






















...¿Cómo puede una niña estar triste con un cucurucho de tres bolas?




sábado, 10 de mayo de 2014

Sobre la necesidad, los "te quiero" y el amor.

-Te amo - dijo el Principito…
-Yo también te quiero - dijo la rosa.
-No es lo mismo - respondió él…
Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía…

Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un universo.Amar es desear lo mejor para el otro, aún cuando tenga motivaciones muy distintas.Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro.Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar.Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se da en el conocimiento. Solo podemos amar lo que conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza.Y conocerse es justamente saber de ti, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error. Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría.Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar en silenciosa compañía.Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí.Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.
-Ya entendí - dijo la rosa.
-No lo entiendas, vívelo -dijo el Principito.


Repite conmigo: "tengo que recuperarme".

Me ahogo. Siento miedo en el pecho y tristeza en la garganta. Son sensaciones tan reales que no puedo respirar. Quiero llorar.
Tengo mucho miedo a volver a lo de antes. Mi mundo se ha partido en dos (o tres) desde que te has ido. Me haces mucho daño pero te necesito. Es algo que tengo que solucionar ya. Mi salud no puede depender tanto de los hombres.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
Tengo que recuperarme.
...

viernes, 18 de abril de 2014

Estoy de vuelta con nuevas enseñanzas.


Esta vida me ha dado muchos malos momentos, muchos quebraderos de cabeza, muchos llantos. Sobretodo en los últimos años. He perdido mi sur, he perdido mis amigos, he perdido compañeros de viaje y el propio viaje en si. He perdido años de codos enrojecidos y ampollas en los dedos. He perdido años de tacones en las manos a las 6 de la mañana y mañanas a oscuras bajo las sábanas. He perdido años de música a todo volumen en el baño y cepillo a modo de micro. He perdido años de pelazo al viento incrustado de sal y afetersun en hombros pellejosos y nariz atomatada. He perdido años de tiendas de campaña comidas por mosquitos y cruceros con compañeros borrachos y amigas ligonas. He perdido años de tuppers con las lentejas de mamá, de volver a casa sólo para lavar la ropa y de alquileres con gente rara.
He perdido muchas cosas. Lo he perdido todo. He perdido todo lo que una chica de mi edad podía perder. Pero cuando pierdes hasta el punto de no tener nada, sólo puedes empezar a ganar.

He ganado mi norte. He ganado un montón de viajes en avión. Vistas VIP de este mundo que no para quieto ni un minuto. He ganado un idioma nuevo "que m'agrada molt". He ganado comida de restaurant cuatro estrellas michelin todos los domingos durante medio año. He ganado un padre, algo canoso y barrigón pero, que leches, un padre. He ganado una madre con poco instinto maternal pero más madre que ninguna. He ganado un hermano adolescente enfurruñado con el mundo y una hermana pequeña más madura que nunca. He ganado un espejo en mi cuarto mejor que el de la madrastra de Blancanieves (de venta en Barcelona). He ganado más de 50 cartas...y el cartero, que está en proceso . He ganado, sobretodo, esa ironía que tanto me gusta y capacidad de reírme de las cosas.
He ganado experiencia como guía turística y facilidad para desenvolverme bien en ambientes que no conozco. He ganado un hogar, un acento, un río sevillano y unas playas gaditanas. He ganado positividad y buen rollo.

He ganado aquellas cosas que tenía y no sabía que eran mías, y he ganado cosas nuevas que no sabía que existían.

He ganado a una colombiana con acento catalán, a la nueva y grandísima Carmen de España, a una treintañera que comprende y comparte mi sarcasmo sin invadir mi espacio y, como no, a mi querida y linda p..mudita



                        




Siempre se gana algo incluso en la batalla más devastadora. Por eso nunca me arrepiento de nada.

domingo, 24 de noviembre de 2013

"De la falta nace el deseo"

Me he dado cuenta, en estos casi tres meses de hospitalización, de todo lo que tenía y no apreciaba: mi familia, mis amigos, mi casa... y Antonio. ¡Cuánta gente habría pagado por tener mi vida!
Quiero recuperarla, sin enfermedad, y haré lo que sea porque las pérdidas sean mínimas. Quiero volver a ser la persona que era: charlatana, viva, alegre, inteligente, trabajadora, cabezona, orgullosa, competitiva, constante, imaginativa, confiada... feliz. Una persona con sus virtudes y defectos pero, sobre todo, que destacaba por sus ganas de vivir. Quiero recuperarme a mi misma.
Merece la pena. ¿Quién quiere vivir toda su vida en un infierno frío cuando puede vivir bajo la calidez de los abrazos más sinceros? (Antonio, es una indirecta para ti).
Y es que, chicas, la enfermedad NO nos da nada: ni belleza, ni seguridad, ni novios, ni leches en vinagre. La enfermedad va acabando con lo que teníamos, poco a poco... sin que nos demos cuenta.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

No me gustan las despedidas.

No me gustan las despedidas, las llevo evitando toda mi vida. Me hago dependiente a algo o alguien para asi evitar tener que decir adiós a lo que tanto quiero... o a lo que tanto necesito.
Pero ya es hora de despegarse. Así que adiós, voy a desintoxicarme de todo aquello que me ata a esta enfermedad. Y eso incluye internet y este blog.
Adiós, Internet.
Adiós, hombres que no merecen la pena.
Adiós, enfermedad.



Hola, vida. 

viernes, 30 de agosto de 2013

Llueve sobre mojado.

Ahora me cuesta más escribir que antes. Me cuesta más expresar lo que siento con sinceridad. Antes me daba igual decir "estoy triste", "tengo miedo" o "tengo un subidón tan grande que te follaría ahora mismo". Ahora, algo me lo impide. 
Supongo que antes podía soltar cualquier burrada sabiendo que el 50% de ella era verdad y el 50% de ella era causada por la euforia, la depresión o mi trastorno límite. O porque me salía del chichi decir una burrada y quedarme con la gente. A veces me gusta soltar una bomba, salir corriendo y ver la cara de susto de la gente. 

Pero ahora... ahora intento tomarme mis sentimientos o mis emociones con humor. Uso el sarcasmo para todo con la intención de quitarle hierro al asunto. Pero todos sabemos que "toda broma tiene su parte de verdad". Así que probablemente, si diga "tengo un subidón que te follaría ahora mismo" no tenga para mi el mismo significado que antes. Estaré riendo seguramente, pero por dentro estaré pensando "sí, sí... ríe cabrón... que ya verás como te pille". 

Obviamente, esto no es lo que me preocupa. No tengo ningún problema en hablar de sexo. Todos sabéis qué es lo que me cuesta expresar a mi: "te echo de menos", "me alegro de que estés aquí", "necesito un abrazo", "tengo ganas de llorar", "eres importante para mi", "me gustas"...

lunes, 26 de agosto de 2013

Devuélveme mis alas.

Me he quitado un gran peso de encima. Y ahora me doy cuenta de que no vomitaba por perder unos gramos, lo hacía para echar de mí esta carga que me está consumiendo. Es como una gran bola que se mueve dentro de mi estómago, no sé si alguna vez habéis tenido esa sensación. Me pesa. Me hace sentir hinchada e incómoda. No puedo moverme con naturalidad. Y, en ocasiones, se hace tan, tan grande que llega a aprisionarme el pecho. Se mete en mis pulmones y me corta la respiración.
Me hace estar insegura, triste o nerviosa.

La noto en la garganta cuando alguien me dice que "no". Es ese saborcillo amargo a rechazo. 
La noto en el pecho después de ser gritada o insultada. Es esa opresión causada por no haber sido escuchada.
La noto en el estómago cuando estoy al lado del chico que me gusta... ese maldito e inoportuno miedo a no ser correspondida. 

Hoy la bola se ha hecho un poco más pequeña. Hoy he quitado el papel que tapa mi espejo y he contemplado mi reflejo después de mucho tiempo. Miré a esa niña que lloraba y le prometí que nunca, NUNCA más me iba a cortar por un gilipollas. Ni por nada. Nunca más voy a vomitar para echar lo que tengo dentro. Basta ya. Me pican los ojos de tanto refregar mis lágrimas. Me escuece la garganta de echar tanta mierda de la forma incorrecta. Quiero vivir ya de una vez. Quiero volver a mi vida de antes. Tengo sueños, ilusiones, metas por cumplir... y no voy a dejar que NADIE me impida vivirlas. 
Quiero poder reír sin sentir que no lo merezco. Quiero poder entablar una conversación con un extraño sin sentir que estoy haciendo el ridículo. Quiero poder levantarme sin sentir que he fracasado en mi vida. Quiero poder decir que voy a terapia sin sentirme como una puta loca. Quiero poder besar a alguien sin sentir que soy una puta. Quiero poder ser presentada al mundo sin sentir que soy una vergüenza. Porque ya no soy nada de lo que me hiciste creer. YA NO SOY NADA DE LO QUE ME HICISTE CREER.

Y al gritarme eso a mi misma, una y otra vez hasta creérmelo, algo sale de mi. Me siento más ligera. Voy a ser fuerte. Voy a ser fuerte. Voy a ser fuerte... SOY FUERTE.

No me arrepiento de nada, lo pasé bien. Pero es hora de que me dejes ir de una vez.

Devuélveme mis alas.



Si le hubiera cortado las alas, no habría escapado, habría sido mío.
 Pero así, habría dejado de ser pájaro y yo, lo que amaba era el pájaro.














The Reason-Hoobastank

Broken Strings- James Morrison






domingo, 25 de agosto de 2013

Gallinas.

Nos llaman "Familia Gallina", es el mote que ha tenido mi abuelo materno y sus antepasados en el pueblo desde siempre. Pero yo creo que ni una sola persona de las que componen esta familia hace honor a este nombre. Cada uno tiene su lucha personal, su historia, su carácter, su vida... y aún así, todos están muy unidos. Los envidio. Envidio la fortaleza que tienen, tanto juntos como por separados. No me siento parte de esta familia. No soy como ellos. No soy valiente, ni fuerte, ni trabajadora, ni constante. No soy "una gallina". Soy lo que el resto del mundo entendería como gallina, pero no "una gallina". Soy de esas que al simple ruido de un cacareo, sale corriendo. Asustadiza. Tengo miedo, mucho miedo. Miedo a ser yo y ser alguien que no me gusta. Miedo a decir lo que siento y no ser correspondida. Miedo a fracasar, a no ser aceptada.
Mi familia no me ha enseñado esto que soy. Mi familia me ha enseñado a labrar las tierras sin descanso, por muy áridas que sean.


No soy capaz de disfrutar las reuniones familiares. Soy una extraña que aparece sólo para comer y se va a su habitación con su ordenador. Escucho a mis primos gritar y reír y me entran ganas de reír con ellos... entonces pienso que se vería ridículo. "Nadie quiere jugar ni reír contigo, Dani", "eres demasiado seria", "no bajes, estúpida, sólo vas a aguarles la fiesta".
Les quiero, pero me da miedo decirlo. Me da miedo expresarlo siquiera. ¿Y si ellos no me quieren?



"Gallinitas"






Los machos de la casa :)
                                                                                                       
Mis chicas gallinas. Locas, locas todas.




Me gustaría ser como ella. Adoro cada pedacito de su ser: su personalidad, su extravagancia, su inteligencia, su risa, su constancia, sus ojos, su cuerpo... su capacidad para amar. Toda ella es adorable. La quiero.

jueves, 22 de agosto de 2013

14 días.

"Bueno... pues... que me voy a un 24 horas, al de Barcelona". 
Mi voz se quebró y mis labios temblaron. Sabía lo que venía a continuación de ese tembleque mío tan característico. Así que respiré e intenté controlarme. Alicia, mi mejor amiga en el centro, estaba a mi lado y me cogía de la mano. 
Miré alrededor. Todas estaban en sus sillas, mirándome.
Silencio. 
La terapeuta preguntó si alguien quería decir algo. Algunas me preguntaron por qué me iba, otras me preguntaron que cuándo me trasladaba, alguna me comentó que si era lo mejor para mi, que adelante... Alicia me dijo que me iba a echar de menos. Y mis ojos se humedecieron. No, Daniela, no. Mantente fuerte.
Luego otra chica me dijo "Te estaremos esperando cuando salgas de allí". 
Rompí a llorar. Nadie dijo nada más. 
Yo dije "gracias" y me quedé quieta, esperando a que nadie hubiera notado nada. 
La terapeuta nos mandó a levantar y Alicia me abrazó. Voy a echar de menos a esa niña, y mucho.
Voy a echar de menos a Carol y sus abrazos. 
Y a Sandra, esa pequeñaja que se parece endemoniadamente a mi. A Lucía y su sentido del humor. A Ana P y sus historias, a Nuria, a Alba, a las Anas, a Marta, a Laurita, a Natalia... a todas las que empezaron conmigo, a las que ya estaban y a las que vinieron nuevas. 

Pero, sobre todo, voy a echar de menos a Isabel, mi terapeuta. Porque aunque me costase confiar en ella en un principio, le he cogido mucho cariño. Porque ha hecho por mí más que cualquiera de todos los psicólogos que he tenido en estos cuatro largos años. Porque siempre ha mirado por mi bienestar. Porque me he hecho sentir escuchada, cuidada, en confianza... 
Me gustaría decirle todo esto y darle las gracias, pero sé que no lo haré. No al menos en persona. Me cuesta reconocer que alguien me importa... ¿Y si no recibo lo mismo? 
Pero, sea como sea, y aunque nuestra relación haya sido algo fría y distante, Isabel ha sido sin duda una "amiga a la que le contaba mis problemas" más que una psicóloga. 


Fotos del centro ABB Sevilla





martes, 20 de agosto de 2013

Me hago la dura, pero no lo soy.

Me da pánico mostrar a alguien mis sentimientos y ser rechazada por ello, dar amor y no recibir, hablar y que no se me escuche, decir "me gustas" y que no sea correspondido. 
Tengo la teoría de que es por mi padre, por la total falta de expresión de emociones que vivo en mi familia y por Pablo. 
Sea como sea, llevo años controlándome a mi misma para no sentir demasiado, no hacerme demasiadas ilusiones y, sobre todo, para no mostrarle a los demás que estoy pillada por alguien. No, Daniela no se puede pillar por nadie. No hasta que ese alguien venga y le diga primero que él también está pillado por ella. Me da miedo que mis sentimientos no sean correspondidos, o que no estemos al mismo nivel. Así que espero a que el otro venga y me diga lo que siente... y ya luego yo me pronuncio. Nunca, nunca, soy la primera en decir "te quiero". 
Es lo que se llama "no arriesgar". 
Pero... como todos saben, quien no arriesga, no gana. Estoy cansada de decir lo que siento mediante canciones, mediante indirectas o mediante ironías que no llevan a nada. Me gustaría poder decir lo que pienso a cada momento sin miedo a hacer el ridículo, de igual manera que me gustaría que me lo dijeran. 

Pero supongo que es lo más sensato. Dada la situación. Porque... no siento nada. 



miércoles, 14 de agosto de 2013

"Que bajen tus labios y me callen"

Dicen que una mujer es capaz distinguir si un hombre le atrae o no en tan sólo 8 segundos de contacto visual. En ese primer encuentro, ella ya sabe si el hombre al que está mirando es un posible candidato a rollete o novio. 
Siempre me ha parecido un dato curioso. ¿Y si luego resulta que el tío es un cretino, qué? ¿De verdad bastan con 8 segundos? 
A mi me hicieron falta 5:58 minutos para darme cuenta de que quería tenerte como fuera. El tiempo de una canción. Quería tenerte entre mis brazos, entre mis labios... entre mis piernas. 

No sé qué tiene este hombre. De verdad que no lo sé. No es un 10 en cuanto al físico, pero es hablar con él y... activarme, por decirlo de una forma acta para todos los públicos. 


Hace tiempo me di un consejo a mi misma: "Déjate llevar. Deja que sea la música quien te elija a ti y no tú quien elijas la música que escuchar."
Quizás sea hora de plantarle cara al azar y darme cuenta de que el destino no es más que aquello que voy construyendo con mis movimientos, así como un jaque mate se consigue jugada a jugada. Ya es hora de tomar decisiones y buscar la canción que quiero escuchar. No quiero que nada ni nadie decida por mi. Es lo más cómodo, pero... ¿a dónde me ha llevado?
Yo no quería un helado de nata con nueces, yo quería uno de chocolate.

Pero ya es tarde.
Y me jode. Me jode no haberme lanzado... lanzado sobre ti, quería decir. 


viernes, 9 de agosto de 2013

¡Sorpresa!

¿No os lo esperabais, eh? Yo tampoco, la verdad.

Estos días atrás he ido diciendo a diestro y siniestro que iba a cerrar el blog y he hecho creer a a todos que así era. 
El cierre del blog se debía a que demasiada gente de mi alrededor sabía ya de su existencia. Empezó por Antonio, luego se enteraron un par de amigos y más tarde, no sé cómo, mi madre dio con él. Y ahora, hace un par de días, la ex de Antonio. Eso ha sido el colmo de los colmos. Que mi madre lo supiera me fastidiaba bastante, pero que Carmen (la ex de Antonio) tuviera acceso a toda mi vida, eso era espeluznante. Se había enterado de mi trastorno, de todos mis líos amorosos y sabía exactamente qué hacer y decir para machacarme. Me había vuelto vulnerable. Y una ex cabreada es el animal más peligroso que existe.
Así que, aunque no quisiera, aunque me diese pena, decidí que tenía que cerrar todo antes de que la voz se extendiese por toda la ciudad.
Pero he recibido tantos mensajes pidiéndome que no lo hiciera, que me lo pensé. Así que me puse a buscar la forma de poder bloquear el blog y mantenerlo abierto sin que nadie "peligroso" lo leyera. 
He privatizado el twitter (de ahí el candadito) y sólo pueden leerme las personas a las que yo doy el visto bueno para que me sigan. 
En cuanto al blog, he cambiado la dirección url de forma que si me buscan por la antigua dirección aparece que el blog está cerrado. Sólo pondré la dirección correcta del blog en twitter y, como nadie de "fuera" puede leer mis tweets, nadie podrá conocer la nueva dirección. Ni Carmen, ni mis amigos, ni mi madre, ni Antonio.

En cuanto a las entradas nuevas, bueno, las escribí pensando que realmente iba a eliminar el blog. Así que me volqué en ellas pensando que eran las últimas que escribía. Pero afortunadamente no es así. 



Algún día cerraré el blog de verdad. Toda esta trapatiesta me ha hecho darme cuenta de que no puedo estar toda mi vida pendiente a un blog o a unas personas que están a miles de kilómetros de mi. Sí, es cierto que ahora mismo es lo que me da vida, pero no debería ser así. Deberían llenarme otras cosas, como salir con amigos, un buen concierto, tomar un helado con mi pareja, dar un paseo por el río, hacer remo, ir a correr con mi hermana, pasar una tarde entera en el césped del campus universitario, un beso de esos que te hacen temblar... Quiero vivir la vida que me espera ahí fuera. 
Sé que cuando mi vida me absorba más que Internet, el blog pasará a un segundo plano y lo cerraré. Pero ahora no era el momento. Aún me tendréis por aquí un buen rato. Sólo espero que no os canséis de mi.

martes, 6 de agosto de 2013

Pequeña de las dudas infinitas.

Soy de esas que cuando va a una heladería se le ponen los ojos como platos y se le hace la boca agua al ver tantos sabores diferentes. Lleno los ojos antes que el estómago. Me pongo nerviosa, me entra la ansiedad y no sé cuál elegir. Me gustaría poder pedirme una tarrina de cada, pero me da miedo engordar. 

Mi helado preferido es el de nata con nueces. Lo he pedido miles de veces. Se podría decir que soy bastante fiel a ese helado, pero a veces me gusta cambiar de sabor por no aborrecerlo. Otras veces, simplemente, es que en la heladería a la que voy no lo encuentro y, aunque me apetezca, no me queda más remedio que comerme otro. 
Normalmente, como tardo tardo tanto en elegir, la heladera, que me ve pasear los ojos delante de la cristalera con cierto dolor, se ofrece a darme a probar algún helado para ver si así salgo de dudas. Me da una cucharadita de uno de los helados, "pruébalo, sin compromiso" me dice. 

Así que al final, tras un largo paseo por el escaparate y esa dulce cucharadita de prueba, acabo eligiendo una tarrina de doble sabor. Siempre. Rara vez pido una tarrina de un sabor único. ¿Por qué tener uno cuando puedes disfrutar de dos? En menor cantidad, pero son dos sabores diferentes, al fin y al cabo.

La única pega es que, en mitad de la tarrina, donde se unen los dos helados, se mezclan los sabores.