Como veo que algunas personas me habéis preguntado por las diferencias entre ambos trastornos, he hecho un post con intención explicar en qué difieren el trastorno límite y la bipolaridad. Me he informado en distintas fuentes (uno de mis libros de medicina, algunas páginas de internet...) y he intentado explicar lo que he entendido yo de toda la información recopilada. Espero que os sirva para aclarar dudas.
Deciros que, la franja que separa ambos trastornos es muy fina y que, en muchas ocasiones, algunos autores prefieren considerar el TLP como una rama de la bipolaridad, por compartir síntomas característicos. Yo voy a tomar la teoría más usada en nuestros tiempos, aquella que diferencia el trastorno límite como un trastorno independiente.
La principal diferencia es que el TLP es un trastorno de la personalidad, mientras que el trastorno bipolar es un trastorno del estado del ánimo.
El Trastorno Límite tiene las siguientes características:
1. Dificultades para definir quién es o quién quiere ser
2. Un historial de relaciones interpersonales muy intensas e intestables
3. Un historial de intensos esfuerzos para evitar el abandono real o imaginario por parte de otras personas
4. Dificultades para controlar la ira
5. Un historial de conducta impulsiva o imprudente en relación con el sexo, el gasto o la comida, por ejemplo.
5. Un historial de actos destructivos (por ejemplo cortes en las muñecas o intentos de suicidio).
Los trastornos de personalidad son patrones duraderos o permanentes de alteraciones del pensamiento, la percepción, la respuesta emocional, la actividad interpersonal y el control de los impulsos. Las características distintivas del TLP son la inestabilidad del estado de ánimo, de las relaciones interpersonales y de la autoimagen o de la identidad personal.
Las personas con TLP tienen una sensación crónica de vacío, son prácticamente incapaces de estar solas y suelen amenazar con el suicidio.
También tienden a mostrar una notable reactividad del estado de ánimo y pueden caer con rapidez en un estado de profunda tristeza ("esa tristeza", como yo la suelo llamar), ansiedad o irritabilidad en respuesta a sucesos vinculados con sus relaciones íntimas.
Sus diferentes estados de ánimo tienden a durar unas horas y rara vez unos días. En general, el TLP permanece durante toda la vida del sujeto, aunque hay estudios recientes que señalan la mejoría con la edad. Esto es lógico puesto que la impulsividad y otros factores con componente temperamental (es decir, biológico) se van atenuando con la edad. De cualquier modo, la vida de las personas con TLP es de un profundo malestar si no entran en tratamiento.
Existen varios paralelismos entre el TLP y el trastorno bipolar, sobre todo con las formas de ciclos rápidos, pero también hay diferencias apreciables.
En el TLP, los cambios de estado de ánimo suelen ser muy breves e intensos y casi siempre surgen como reacción de la persona afectada a sentirse rechazada por alguien con quien mantiene una relación muy íntima.Los problemas de las personas con TLP son más visibles cuando se observan sus relaciones sentimentales. Tienden a alternar entre la idealización y la devaluación (pensamiento dicotómico: "o blanco, o negro"). Una misma persona les puede parecer la mejor persona del mundo y, de un día para otro, se les cae del pedestal y es una persona odiosa. No tienen término medio, o adoran u odian.
Esto es por la disociación (mecanismo de defensa por el cual el sujeto no relaciona aquellas partes de las realidad que no le interesa para crear su propia idea, ya sea olvidando ciertos detalles o creando una personalidad a parte, y llevando a cabo dos vidas diferentes-que es lo que yo hago,y hacemos todas con nuestros twitters y blogs). Este elemento es común con el trastorno bipolar.
En lineas generales, el trastorno bipolar es un trastorno del estado de ánimo en el que alternan fases de bajo estado anímico (depresivas) con fases de ánimo excesivamente alto o eufórico (maníacas o hipomaníacas).
En cambio, en el trastorno límite de la personalidad, lo que se produce es un patrón de inestabilidad afectiva que tiende a la insatisfacción personal permanente, con sentimientos de vacío cronificados... También hay un patrón de relaciones interpersonales alterado. Para que lo entendáis, el TLP está más relacionado con las relaciones con los demás, mientras el trastorno bipolar no. Los cambios de humor que se producen en el TLP son mayoritariamente producidos por sentimientos de rechazo, por el miedo al abandono (ya sea real o no) o por los pensamientos obsesivos (me mira mal, no le caigo bien, todos me odian, están hablando mal de mi, piensa que soy gorda...).
Además, en cuanto al origen del trastorno hay bastantes diferencias: mientras que para el trastorno bipolar está claro que su origen es puramente biológico, para el trastorno límite de la personalidad hay quienes defienden que aunque puede tener un compente biológico, para que se desarrolle deben influir factores del desarrollo infantil y adolescente (crianza, familia, amigos, educación, primeras parejas, etc...) que no se contemplan para el trastorno bipolar.
El trastorno bipolar, por tanto, se puede tratar con medicación, mientras que el trastorno límite no. Por eso diagnosticar de trastorno bipolar a personas que en realidad tienen un TLP alienta a los pacientes y a sus familias a tener esperanzas poco realistas sobre lo que la medicación puede hacer.
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