Hace años creé una vida paralela al mundo real. Hace años inventé un personaje al que bauticé como "Daniela", un personaje que sintiera y expresara lo que no me atrevía a mostrar al mundo. Fue entonces cuando me adentré en todo este mundo de internet. Tenía otro blog, allá por 2010. Me hice varias cuentas de Tuenti, Twitter, Facebook... Ahora, todo ese mundo paralelo es mi vida. Hablo más con mis amigos virtuales que con mis amigos de carne y hueso. Cuento más cosas escribiendo que hablando. Me muestro más como soy a través de Daniela que a través de mi verdadera identidad.
Toda esta falacia ha sido una vía de escape para mi durante muchos años. Y ahora, si me lo quitan, siento que me falta el aire. Siento que no soy yo. Daniela se ha apoderado de mi.
Pero últimamente me siento cohibida incluso en mi propio mundo imaginario. A veces siento que no puedo escribir todo lo que me gustaría o todo lo que pasa por mi mente por miedo a que algunas personas que me conocen lo lean. Cometí el error de enseñar este blog a personas de mi otra vida, creyendo que siempre permanecerían conmigo. Hoy, cuando ya no están a mi lado, temo escribir y ser juzgada o parecer ridícula.
Llevo semanas escribiendo en una libretita lo que me gustaría compartir con vosotras. Me paso las noches en vela, pensando si publicar mis sentimientos o no. Eso me haría vulnerable ante el otro, pero también mostraría mi valentía por ser capaz de reconocer lo que siento.
He decidido que voy a dejar de preocuparme de una vez por todas de aquello que piensen los demás y a partir de ahora voy a escribir sin censuras. Ya está bien de tener miedo. Miedo al ridículo, a ser juzgada, rechazada, criticada, abandonada...
¡Que les den a todos! Soy como soy y, como alguien me dijo una vez, unos te amarán por lo que eres y otros te odiarán por ello.

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