Música

“Que la comida sea tu alimento y el alimento tu mejor medicina” Hipócrates

jueves, 27 de junio de 2013

En la boca del huracán.

"Te queda muy bien esa camiseta".
"Dani, ¿es que no te das cuenta de cómo estoy contigo?"
"Si la relación no hubiera acabado como terminó, ahora las cosas serían muy distintas".
"No puedo seguir con Carmen".
"No, no puedo seguir con alguien solo por no hacerle daño".

"Tengo que pensármelo"
"Carmen se merece una oportunidad"
"Su personalidad me encanta... sin embargo, había cosas de ti que no me cuadraban... me dejaron de gustar antes de hacer un año juntos"
"Es que ella tiene una sonrisa preciosa"
"Nunca supe lo que yo significaba en tus ojos, pero sí sé lo que ven los ojos de Carmen"
"Por primera vez, con ella, me siento con confianza en una relación y siento que me quieren"

"¿Quieres que salgamos un rato esta noche?"
"Dani... Estás muy guapa, de verdad".
                                                                                                    Frases de él.
                                                                                                    (No me confundas más, por favor)


Siente algo por mi. Estoy segura de ello. No digo que sea amor, pero sí puede ser la melancolía de algo que fue, atracción, cariño, deseo... No lo sé. Pero eso se nota. No se queda impasivo ante mi, y eso me gusta.
Me mira fijamente a los ojos y sus pupilas se vuelven del color del cielo por la noche, tan oscuros, tan brillantes... como aquella última noche que nos vimos. Mira mi cuerpo, arriba, abajo... y sonríe cuando le pillo. Mira mi boca y se moja los labios. 
Se tumba a mi lado en aquel césped, cierra los ojos y suspira. Está tranquilo. Hace un pequeño movimiento y se pega un poquito más a mi. Otro movimiento oportuno lo acerca más a mi cuerpo... y cada vez se acerca más, y más, y más... Hasta que acabamos abrazados. Tumbados y abrazados. Él entonces aprieta con fuerza. Yo siento mi pecho contra el suyo, mis costillas crujir y mi respiración entrecortarse. No se suelta (ni yo tampoco, pero es él quien tiene novia). 
Seguimos abrazados y pegados, muy pegados. Tan pegados que nuestras narices chocan y nuestras pestañas se entrelazan. 
Nos dan más de las doce. Nos hacemos los remolones. Ninguno de los dos quiere irse. 








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