Os dejo aquí lo que me contó, para que podáis disfrutarlo y, sobre todo, para que veáis que esta enfermedad SÍ tiene cura:
Cuando tenía 12 o 13 años y al ir creciendo mental y físicamente, me iba dando cuenta de lo que según la sociedad era "perfecto". Y al analizarlo en mi cuerpo, llegué a una conclusión: YO no era "perfecta". Mis caderas y mi culo era más anchos y más curvados de lo que según la sociedad era normal, pero aún así yo no llegaba a estar gorda. Mi mente empezó a cambiar. Yo misma decía “Estas en esta situación porque estás gorda”.Siempre he sido una chica alta y con curvas marcadas, ni delgada ni gorda. Pero llegué a un momento en el cual me veía gorda y fea.
Cuando tenía 12 o 13 años y al ir creciendo mental y físicamente, me iba dando cuenta de lo que según la sociedad era "perfecto". Y al analizarlo en mi cuerpo, llegué a una conclusión: YO no era "perfecta". Mis caderas y mi culo era más anchos y más curvados de lo que según la sociedad era normal, pero aún así yo no llegaba a estar gorda. Mi mente empezó a cambiar. Yo misma decía “Estas en esta situación porque estás gorda”.Siempre he sido una chica alta y con curvas marcadas, ni delgada ni gorda. Pero llegué a un momento en el cual me veía gorda y fea.
¿Cómo empecé? Pues por culpa del acoso escolar de mis primeros años en el instituto. Sacaba muy buenas notas y solo destacaba por eso mismo, era motivo de burlas y de mi soledad entre clase y clase. Me acomplejé muchísimo. Como consecuencia decidí controlarme más comiendo. Los bocatas que me preparaban mis padres para los recreos los tiraba a la papelera, nos lo comía. Al llegar a casa les mentía a mis padres, les decía que me lo comía... Antes de cada comida me bebía dos vasos de agua, si me dejaban sola comiendo tiraba la comida del plato... Llegué hasta en ocasiones a meterme los dedos para vomitar... grabado a fuego tengo la primera vez que lo hice... Me sentía fatal por llegar a comer. No salía de casa, salvo para las 6 horas de instituto. La media hora de recreo para mi era lo peor, estaba siempre sola. Llegué a pensar que todo el mundo que me miraba estaba hablando mal de mi.
El momento ducha y el de dormir eran motivo de desahogo, no paraba de llorar, no veía salida a ese túnel en el que había entrado. Me daba miedo ir al instituto. Mis padres movieron ficha, desesperados fueron a hablar con mi tutora, la cuál me apoyó muchísimo. Tachaba los días que me quedaban para que finalizara el curso y salir de allí. Mi madre me decía “Demuestra que tú eres fuerte que a ti nadie te hunde, tu familia te quiere”. Al terminar el curso perdí 8 kilos, me quedé delgadísima. Me miraba al espejo y me preguntaba que estaba haciendo conmigo misma.
El momento ducha y el de dormir eran motivo de desahogo, no paraba de llorar, no veía salida a ese túnel en el que había entrado. Me daba miedo ir al instituto. Mis padres movieron ficha, desesperados fueron a hablar con mi tutora, la cuál me apoyó muchísimo. Tachaba los días que me quedaban para que finalizara el curso y salir de allí. Mi madre me decía “Demuestra que tú eres fuerte que a ti nadie te hunde, tu familia te quiere”. Al terminar el curso perdí 8 kilos, me quedé delgadísima. Me miraba al espejo y me preguntaba que estaba haciendo conmigo misma.
Me di cuenta que yo mandaba en mi vida, y que si no me quiero yo, que soy la primera que me tengo que querer... ¿Quién lo va hacer? El primer paso lo doy yo, nadie puede conmigo, yo puedo con todo y me siento fuerte para luchar contra la vida. Abandoné la mala costumbre de vomitar y empecé a hacer mis cinco comidas al día. Me apoyé en mi familia, los que verdaderamente van a estar ahí en lo bueno y en lo malo. Hoy, a mis 18 casi 19 años puedo decir que he luchado y he salido de un pozo sin fondo.
Me contó todo aquello porque, según me dijo, había leído mi blog y mi twitter y se había sentido en la obligación de ayudarme. Quería demostrarme que de esto se sale, y ayudarme a ello.
Me contó todo aquello porque, según me dijo, había leído mi blog y mi twitter y se había sentido en la obligación de ayudarme. Quería demostrarme que de esto se sale, y ayudarme a ello.
Yo, después de aquella conmovedora historia, intenté contactar con ella de un modo más directo. Le pedí su Twitter, su email, su Tuenti... algo. Quería saber más de ella: cómo se llamaba, de dónde era, cómo había sido su lucha contra la enfermedad, qué era de su vida ahora... Sin embargo, ella me contestó que "no podía decirme quién era". "Déjame ayudarte y descubrirás quién soy".
¿Quién es esa chica misteriosa? ¿Vive cerca mía? ¿Me conoce, acaso? ¿Es amiga mia? Pienso en varias personas, personas de esa edad que conozco y que han tenido problemas. Pienso en su historia pero ninguna me cuadra con lo que esta chica misteriosa me ha contado. Aunque todas sabemos que nada es lo que parece, que la que más sonríe no siempre está feliz, que la más delgada no siempre está a gusto con su cuerpo, que la que más habla con todo el mundo no es la que más amigos tiene...
Entonces, me pregunto: ¿Quién eres, chica misteriosa? ¿Cuándo volverás a hablarme? Y, lo más importante... ¿Leerás esta especie de llamada de atención hacia tu persona?

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