Esto va dedicado a él porque, aunque ya sé quién es, a veces se me olvida. Y se me olvida porque no se enfoca hacia sí mismo con el foco, enfoca a los demás.
La antropología nos enseña que el macho alfa es el hombre que lleva corona, que exhibe el plumaje más colorido y los cascabeles brillantes y que destaca entre los otros. Pero ahora creo que la antropología se equivoca. Al estar junto a él y aprender de él, he entendido que el hombre callado, ese hombre invisible que siempre está ahí para su gente, su familia, es el verdadero alfa.
Y prometo que mi vista no se deslumbrará por esos cascabeles brillantes.
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