-Es como
una de esas películas románticas con final triste, en la que él y ella están en
la azotea de un rascacielos, en un frío atardecer de otoño. Ella está triste,
pero habla con determinación. Él no sabe lo que hacer, ni decir. Se despiden
para siempre... Y luego ella se aleja, mientras él la observa marchar, inmóvil
desde lo alto de aquella terraza en aquel frío día de otoño.
-Yo creo
que simplemente es "quiero que me vuelvas a querer", "no quiero
aceptar esta realidad que me haces ver", pero en el fondo, y tú lo sabes,
no estás tan enamorada como piensas.
-Es:
"quiero que todo vuelva a ser como antes, que me quieras (o al menos que
yo piense que me quieras) , que salgas conmigo, que me llames cada día, que
tenga a alguien a quien contarle incondicionalmente todo lo que me ocurra, que
tenga alguien que me escuche a todas horas, alguien para mi, a quien abrazar y
sobre quien llorar... un motivo para seguir luchando... alguien que me haga
sentir guapa, que me haga sentir que gusto a alguien"... ¿Lo entiendes?
-Perfectamente.
-Pero,
por otra parte, analizo nuestra relación y cada día me doy cuenta de un nuevo
detalle que me indica que no me ha querido realmente. Y aún así, tengo
recuerdos "irreales", modificados por mi enamoramiento, que hacen de
nuestra relación una época maravillosa... cuando no lo fue. Es irónico.
-Eso es
sencillamente porque tú pensabas que él sentía hacia ti lo mismo que tú hacia
él. Y nunca fue así.
Silencio.
- ¿Y con
este otro chico tan majo qué tal? Hace tiempo que no te oigo hablar de él.
- Nada.
Si no hablo de él, mala señal.
- Me lo
olía...
- Se
acabó lo que había entre nosotros. Pero de todas formas no me dolió...
aunque me ilusioné bastante. Fue como si toda la autoestima que había hundido
el otro, saliese a flote... por un momento. (...) ¿Sabes? Será el Karma o casualidades de la vida, pero siempre quise llamar a mi hija como ella, Carmen.
- Pero no le pones ese nombre por ella.
- No. Yo
la quiero llamar Carmen por mi hermana. Está haciendo mucho, muchísimo por
mi.
- Yo
llegué hace tiempo a la conclusión de que tu hermana parece fría e insensible,
pero es todo lo contrario. Aunque le cuesta expresarlo. Y tiene una cualidad
muy parecida a la tuya: sabe decir con pocas palabras gran cantidad de cosas, y
en el momento adecuado.
- Sí, es
la única que consigue sacarme de mi cama y meterme la cuchara en la boca.
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