Música

“Que la comida sea tu alimento y el alimento tu mejor medicina” Hipócrates

martes, 6 de agosto de 2013

Yo tan transparente y tú tan opaco.

Vivo en la incertidumbre, con las ansias de saber cual será tu próximo movimiento. Avanzas con rapidez pero con elegancia. Estudias cada jugada, cada movimiento, cada posibilidad de escape que pudiera tener. Derribas uno a uno mis peones sin emplear el mínimo esfuerzo, sin ni siquiera darme la oportunidad de evitarlo. Conoces mis movimientos a la perfección, es como si controlaras mi juego. Te aprovechas de mi escasa experiencia, mi inseguridad y mi nula capacidad de concentración.
Preparo mi contraataque con torpeza, ya no se que ficha mover ni cómo hacerlo. Has tomado las riendas del juego y yo solo me limito a ver caer una a una mis piezas en el tablero. Ni caballos, torres o alfiles pueden ahora protegerme. Los poderosos, desnudos ante el enemigo sin más protección que la que ellos mismos podían ofrecerse, la posibilidad de evitar la derrota era ahora prácticamente imposible…
Entonces, ocurrió. Uno de tus peones derribó a mi reina con la misma facilidad con la que un cuchillo corta la mantequilla. Una sola casilla y el simple peón se convirtió en reina.
Me dispuse hacer mi último movimiento entre rabia y nerviosismo, quería que terminara, ya daba igual perder o ganar. Estaba deseando escuchar esas dos palabras que me liberarían de esta angustia.
-Jaque mate…
La sonrisa de superioridad no desaparecía de tu cara, con ella parecías decirme que eras mejor que yo, que nunca podría vencerte. Te la hubiera borrado de un puñetazo.
Mi rabia aumentaba por momentos, finalmente, golpee la mesa con los puños cerrados dejando que la rabia saliera al exterior. Oía como todas las fichas caían al suelo mientras que me levantaba de la silla y salía por la puerta mientras tú seguías sentado mirando al frente con la misma sonrisa que envenenaba mi sangre…




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