No tengo ya más fuerzas para nada. Creo que voy a tirar la toalla. Son muchos años luchando sin ver resultados. Muchos años levantándome para volver a caer en la misma piedra... y la gente es cruel. En lugar de prestarte una mano para ayudarte a levantarte, se ríe de tu caida.
No puedo más.
Pisotearme si queréis, no mostraré resistencia.
Dani, por favor.
ResponderEliminarSé que últimamente no te he hablado mucho, pero estoy muy pendiente de ti, como siempre. Porque puede parecerte que no, pero me importas, me importas mucho.
Tal vez sea porque compartimos detalles en nuestra historia, tal vez porque me inspiras ternura o porque me identifique contigo.
No lo sé, sólo sé que no quiero que te pase nada, que quiero conocerte en persona y saber que estas bien.
Así que, lo dicho, que quiero que estés bien y, tal y como te contó esa chica, y como te conté yo, de esto se sale, a unos les puede costar más que a otros, pero se consigue.
Sabes que se puede.
Sé que puedes.
Por favor Dani. Estarás cansada de oírlo, pero sé fuerte.
Sé que aunque no hablemos tú estás ahí, lo sé.
EliminarY me gustaría, qué digo, me encantaría poder quedar contigo y decirte que todo va estupendamente. Pero sólo queda un mes escaso para eso y tengo muchas dudas de que consiga algo de estabilidad para entonces. Tengo miedo, no te voy a engañar. Miedo de que llegue el curso y no esté preparada. Miedo de perder otro año. Miedo de que poco a poco se me vaya la vida en esta enfermedad. Miedo de que mi familia se canse de mi. Miedo de perder la esperanza, porque las fuerzas ya están perdidas, pero la esperanza sigue ahí. Porque dicen que es lo último que se pierde.
Y no sé, quizás ahora tenga que avanzar movida por la esperanza y no por la fuerza. Quizás ahora toca agarrarse a la tabla del "yo querría..." y no del "yo puedo".